Cambio a 2021

El último día del año

Hoy estamos en el último día del año de este “raro 2020” como le puse en dos post anteriores ( Este año ha sido muy raro (I) – MULTISARTGUMENTIS (multisargumentis.com) y en Este año ha sido muy raro (II) – MULTISARTGUMENTIS (multisargumentis.com)).

Hace pocos días me escribía Fernanda -una exalumna-, y me preguntaba “si yo hacía propósitos de año nuevo”. Le contesté que no. Me cuestionó, “¿por qué no?”. Nunca lo había pensado detenidamente, así que puse la cabeza para encontrar la razón de por qué nunca he hecho propósitos de año nuevo. En ese momento salieron un par de razones. Con los días he ido pensando más cosas al respecto.

El cambio de año, como sucede, es convencional. Se fijó en esta fecha y pues allí llega. Eso nos afecta en muchas cosas, especialmente a nivel empresarial, que casi siempre mide sus resultados de enero a diciembre. Pero a efectos personales, es un cambio de día más, un cambio de mes más.

Y no hay que esperar a ese cambio para hacer propósitos, proponerse objetivos o tomar decisiones sobre metas importantes a conseguir. Quizá se nos ocurre el objetivo en abril, pues no tendremos que esperar hasta año nuevo para proponernos conseguir ese objetivo. O quizá decidimos estudiar algo -una maestría por ejemplo- y esta empieza en septiembre… pues a nadie se le ocurriría retrasar la decisión hasta diciembre y hacer propósito de año nuevo estudiar una maestría. Pienso que este día, o mañana, 1 de enero, es tan bueno para hacer propósitos como el 17 de mayo… o cualquier otro día.

Resulta también que, con frecuencia, los propósitos de año nuevo terminan siendo como agua de borrajas. Se bebe el “agua de borrajas” y no pasa nada… se hacen los propósitos de año nuevo y no pasa nada. Bueno, quizá sí pasa… nos inscribimos al gym y vamos un mes y luego lo dejamos. Conste que dije que “con frecuencia” pasa esto; en ocasiones a muchas personas estos buenos propósitos que se proponen entre hoy y mañana les sirve para marcar todo un año o más de su vida.

Así que, si a vos te sirve hacer propósitos de año nuevo, pues hacelos: sería lo menos que podrías hacer. Y esta fecha puede ser significativa para hacerlos. Eso sí, con la ilusión de poner el empeño por conseguirlos. Pero no esperés hasta estas fechas para hacerte buenos propósitos.

Lo que sí puede servirnos el cambio de año es para hacer examen, introspección o retrospección, como quieras llamarlo. Ha transcurrido un año más de nuestra vida. Un anus horribilis para muchas personas. Este día es cuando más nos podemos dar cuenta de que el tiempo sigue caminando. Y este 2020 ha sido el año que muchas personas no lo lograron terminar.

Duro, doloroso pienso en todas las personas conocidas y cercanas que nos se nos han ido: la Niña Margoth ocupa el primer lugar (Madrecita del alma querida: la Niña Margoth – MULTISARTGUMENTIS (multisargumentis.com)). Enrique (“Siempre fiel, siempre alegre”… el hombre que “siempre estaba”. – MULTISARTGUMENTIS (multisargumentis.com)) y sus hermanos Carlos y Teté. Laura (El ejemplo ordinario de Lau – MULTISARTGUMENTIS (multisargumentis.com)). El Gordo, Juanjo, Reneé, Margarita, mi maestro Angel, Juan. Mis colegas Pedro, Sergio y mi admirado Carlos (Rossell y el “Esquema de Rossell”. El hombre que marcó un hito en mi vida. – MULTISARTGUMENTIS (multisargumentis.com)) . Don Juan Manuel, Mario, Laura, el hermano Marista Raúl, Eddy. Y varios papás de conocidos.

Y para terminar este año, con la partida de Víctor Hugo, a quien tuve especial cariño, siendo quizá el alumno de mayor edad en una maestría a quien le he dado clases, y que se ganó el afecto, cariño y admiración de compañeros y profesores por su arrojo de estudiar una maestría cercano a los 70 años.

Buena época entonces para hacer una buena introspección de cómo hemos usado los días que han transcurrido, y también plantearnos o replantearnos un esfuerzo nuevo para seguir con esos objetivos que nos hemos propuesto, ya sea en estas fechas o que quizá nos los pusimos en marzo.

En esa introspección quizá también nos saldrán cosas para dar gracias. Gracias a las personas que tenemos al lado que nos han ayudado. Y siempre, en primer lugar, dar las gracias a Dios por estos 366 días de 2020. Muchas personas tienen la costumbre de entonar o rezar el Te Deum en esta fecha, como una manifestación concreta de dar gracias a Dios.

Hace años el ahora Beato Alvaro del Portillo engarzó una frase que me ha servido mucho tenerla presente: “Señor, gracias, perdón y ayúdame más”. En una frase tan pequeña hay tanto: adoración y alabanza con el “Señor”; acción de gracias con la palabra homónima; la petición de perdón por las ofensas hechas; para terminar con la necesidad de ayuda de Su parte. Si en algún momento nos hemos dado cuenta de que necesitamos la ayuda de Dios ha sido este año. Y para el próximo se vislumbra seguir necesitando la ayuda de Dios (bueno, realmente, siempre necesitamos la ayuda de Dios).

Así que con estas consideraciones te dejo por este año 2020. Con la esperanza de que el 2021 nos traiga nuevamente muchas alegrías.