Mientras escribía sobre el éxito -¿Qué significa ser exitoso?-, me volvió una escena que nunca se me ha ido.
Pensando en estas ideas, recordé una película que comenté muchas veces en clases de Finanzas en el IPADE, a inicios de este milenio.
Riqueza Ajena
La película se llama Other People’s Money , que, para la versión mexicana la tradujeron como Riqueza Ajena, presentada en 1991 en los cines.
Está interpretada por dos grandes actores.
Gregory Peck
Gregory Peck, quien a sus setenta y pico de años se dispara una actuación de primera.
Siempre he admirado a este actor, especialmente por su actuación en una de mis películas favoritas To Kill a Mockingbird , interpretando a Atticus Finch, donde al fin, obtuvo la codiciada estatuilla del Oscar. Que por cierto, si no la has visto, te la recomiendo vivamente.
En la película Riqueza Ajena, Peck interpreta a Andrew Jorgenson, conocido como Jorgy, el director de una empresa que fabrica Cables en Nueva Inglaterra. La empresa es pública, -es decir que cotiza en la Bolsa- y les va más o menos bien. La empresa en los años 90’s vive de su pasado, con equipos viejos, y empleados de mucha edad. Se recuerda cuando el presidente Truman visitó a la empresa en los años 40’s.
Danny DeVito
El pequeño gran Danny DeVito interpreta a Lawrence Garfield, un inversor en bolsa que recibe ayuda de su computadora -llamada Carmen-. En los años 90’s esto sonaba como “magia”, porque Carmen hablaba y cada día la recomendaba a Garfield alguna empresa en la que invertir.
“Tengo una computadora llamada “Carmen”: cada mañana al despertar, le pregunto: <<Carmen, mi bella Carmen, ¿quién es el más bello?
Y casi siempre me contesta: Garfield, tú eres el más bello>>.
Pero hace tres semanas me dijo: <<New England Wire and Cable, es la más bella>>.
¿New England Wire and Cable? ¿Cuánto vale? Y me enseñó las cifras.”
La Oferta Amistosa
No desarrollaré toda la trama de la película, más que explicar que Garfield ofrecer una compra amistosa por la empresa. Esta no funciona y se lanza por la oferta hostil.
Los discursos al final de la película en la Asamblea General son maravillosos. Primero habla Jorgy y luego Garfield. Y cada uno es mejor que el otro.
Eran simpáticas las discusiones que teníamos en el aula cuando deteníamos la película después de cada discurso.
Pero no sigo adelantando más. Así que voy a lo que me interesaba comentar de la película.
Kate
El tercer personaje importante en la película es Kate, interpretada por Penelope Ann Miller, quien a sus 27 años transmite un encanto tanto a los que ven la película, como a Garfield, quien se enamora de ella.
Kate es hijastra de Jorgy, y abogada en un prestigioso bufete. Y es quien negocia con Garfield sobre la compra o no compra de la empresa.
Estas negociaciones tienen muchos aspectos éticos a discutir.

Diálogo entre Kate y Garfield: el juego.
Entre tanto diálogo, en vivo o por teléfono, que tienen Kate y Garfield, hay un momento donde Garfield le dice que toda la vida es un juego.
Kate: “¿le llamas juego?”
Garfield: “Claro que sí. Es el mejor juego del mundo. Es fácil: ganar lo más posible durante el mayor tiempo posible.
El que tenga más al morir, gana.
Es el sistema americano. Soy un capitalista. Simplemente sigo la ley de la libre empresa: la supervivencia del más apto”
Kate: “algún día aprobarán leyes que te impedirán trabajar”
Garfield: “pueden aprobar las leyes que quieran. Solo cambiarán las leyes del juego. Nunca podrán parar el juego. Yo no desaparezco. Me adapto.”
Consecuencias
Hasta aquí los diálogos que quería presentar de la película.
Está claro que es una película y que el diálogo ha sido escrito por el guionista de la película.
De alguna manera es una crítica a lo que Garfield dice.
Más allá de lo absurdo que resulta ganar por ganar, el competir para ganar la mayor cantidad de dinero, sin importar lo demás.
Garfield, quien se ha enamorado de Kate de alguna manera empieza a darse cuenta de que la vida no es solo jugar el “juego americano”, sino que tiene más que eso.
El éxito no es ganar lo más que se pueda al final de la vida.
Porque al final de la vida no nos llevamos nada.
Y aquí está el punto:
si la vida es solo un juego de acumular… entonces el que gana más, gana.
Pero ¿y si el problema es el juego?
Varios me han comentado -por el post anterior- que el éxito lo ven como la felicidad, lo equiparan con este deseo de todo ser humano: ser feliz, tener paz, alegría.
Garfield era un hombre solo, cuya única amiga era la computadora Carmen. Y su juego empieza a dejar de ser interesante.
Garfield empieza a descubrir algo incómodo:
puede ganar el juego… y perder lo que de verdad importa.
¿Para qué ganar tanto dinero si no puedo conseguir el amor de Kate?
¿Para qué tener éxito si no soy feliz?
Felicidad en multisargumentis.com (usando Google)
Busqué “felicidad” en mi propio blog…
y la respuesta —curiosamente— no fue mía, sino de una inteligencia artificial.
Me sorprendió… y al mismo tiempo me gustó.
“La felicidad en multisargumentis.com se aborda desde una perspectiva de esperanza, fe y experiencias personales, a menudo vinculando la superación de dificultades con la búsqueda de un propósito trascendente. Se destaca la importancia de la gratitud, la familia, la ayuda a los demás y el amor, incluso en medio de circunstancias adversas.”
GPT
Como los últimos posts los he trabajado con la ayuda y asistencia del ChatGPT, le hice la misma pregunta. Obvio, la respuesta fue más profunda y aquí la transcribo.
“En el espíritu de tu blog Multisargumentis, la felicidad no aparece como un “resultado” externo —ni dinero, ni éxito social— sino como algo más hondo: una consecuencia de vivir bien orientado por dentro.
Si lo conectamos con lo que vienes trabajando últimamente (ídolos, pequeñas ideas, corazón…), la felicidad podría formularse así:
1. No es una meta… es una consecuencia
Cuando se busca directamente, se escapa.
Cuando se vive con sentido, aparece.
2. Se arruina cuando se reduce
Convertirla en una “pequeña idea” (placer, éxito, validación) la empobrece.
La felicidad verdadera es amplia o no es.
3. Tiene que ver con el corazón libre
No con tener más, sino con estar menos atado.
Menos dependiente de resultados, más anclado en lo que vale.
4. Convive con el dolor
No elimina el sufrimiento, pero lo ilumina.
No es ausencia de problemas, sino presencia de sentido.
5. Es profundamente relacional
Aparece más en el encuentro que en el logro.
Más en el don que en la posesión.
Si quisieras condensarlo en una frase al estilo del blog:
La felicidad no es tener una vida perfecta, sino tener un corazón bien orientado.”
Y quizá, al final, de eso se trata:
no de ganar el juego… sino de jugar el correcto.
PS1.
Nunca me ha gustado que los estadounidenses se hayan apropiado del gentilicio de todo el continente. Así que nunca me refiero a ellos como “americanos”, sino como estadounidenses, o en un ambiente más coloquial, como “gringos”, así como a los guatemaltecos se les dice “chapines” o “guanacos” a los salvadoreños.
En este post, transcribí lo que Garfield dice, así que tuve que poner “americanos”. Así que mil disculpas.
PS2.
Antes de hacer público este post, me salió en el Facebook un texto que no me aguanté pegarlo aquí. Es sobre la actuación de Gregory Peck en «Como matar a un ruiseñor». Me encantó la relación que hizo Peck con la autora.



