Confusiones de medios con fines. Vacaciones platicando con Carlos Llano (II)

Como decía en un post anterior, estaré estudiando algunos textos escritos por Carlos Llano Cifuentes, que son base para mi tesina… (http://javierduarteschlageter.blogspot.com/2015/07/introduccion-vacaciones-platicando-con.html) 

Me encontré, en el primer capítulo del libro «Análisis de la Acción Directiva» unos textos interesantes, dignos de glosa y un poco de reflexión.

El Capítulo 1 de ese libro se llama «Empresa: ¿flexibilidad o institucionalización?». Carlos Llano presenta esta disyuntiva; en un primer momento da la impresión de que se decanta por la flexibilidad en la empresa, pero luego comenta que ambas expresiones no son contradictorias, y sugiere una institucionalización sin perder la flexibilidad.

A un apartado de este capítulo lo titula «Énfasis en la Finalidad», y comienza de una manera que me pareció muy simpática, por lo clarificadora.

Dice nuestro autor que las organizaciones burocráticas -humorísticamente- son aquellas que han confundido el sistema con la finalidad. Es decir, en una organización burocrática, lo importante es hacer lo que está mandado hacer -el sistema, los medios- aunque no se consiga el fin previsto… O podríamos decir al revés: que una organización se vuelve burocrática, cuando pierde de vista el fin a alcanzar y se empieza a dedicar a  hacer lo que está indicado a hacerse.

Llano, en ese texto dice que es una descripción con humor, pero que en realidad tiene fundamento.. y cita que está de acuerdo con la primera ley de Parkinson. Mi fuente de información (Wikipedia a través de Google) informa que la primera ley de Parkinson se puede enunciar así: «el trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible para que se termine».

Por cierto, este señor Parkinson era inglés, distinto al famoso alemán de mismo apellido.

Parkinson emitió tres leyes, relacionadas con este tema debido a sus estudios de la burocracia inglesa. La primera ley ya está descrita. La segunda dice: «Los gastos aumentan hasta cubrir todos los ingresos». Y la tercera dice «El tiempo dedicado a cualquier tema de la agenda es inversamente proporcional a su importancia». Dice Wikipedia que Parkinson llamaba a esta tercera ley, la ley de la trivialidad. (Por si interesa, el link está simpático y corto: https://es.wikipedia.org/wiki/Ley_de_Parkinson) 

No me entretengo en más cosas de Mr. Parkinson, sino que regreso a Llano.

Llano define así la burocracia: aquel lugar donde se confunden los medios con los fines. Anoche, por casualidad, vi un video, donde va una señorita a solicitar algo a un burócrata. Este la manda a la ventanilla tal para que le den un formulario… le dice: aquí está ya cumplimentado. Lo revisa, pero… le falta un detalle… ella, saca de su portafolios, el mismo documento, perfectamente llenado… ah, pero le faltan dos copias… aquí están dice ella… entonces el burócrata le dice: ah bueno, entonces, prepárese: fotocopia de su documento de identidad, certificado de buena conducta, copia de su licencia de conducir, y así varias cosas… a cada solicitud, la chica sacaba del portafolio uno y otro papel… hasta que al final, le dice el burócrata,.. ah, y dos copias de tal cosa, «engrapadas». La chica saca los dos documentos, pero claramente no estaban engrapados. La cámara se enfoca en una engrapadora que estaba en el escritorio de al lado, y cómo los dos se le quedan viendo, y …. se lanzan tras ella… el burócrata llegó primero y se quedó contento porque la chica no podría hacer su trámite… hasta que de su manga ella saca una pequeña engrapadora, con la que junta los dos papeles. El burócrata queda abatido en su escritorio, apoyando su cabeza en su brazo, y mientras la chica le toma la mano, escoge el sello que debía ponerle en el papel, y sale triunfante de la oficina de gobierno, ante la algarabía  de los demás clientes.

Cuando oímos burocracia, pensamos en eso. El origen de la palabra es diverso, es quizá más parecido a lo que ahora se llama «profesionalización» de la empresa… así se creó este término, para evitar la discrecionalidad en la resolución de trámites en las empresas o instituciones. El peligro de definir las cosas es que se puede perder de vista el objetivo para centrarse sólo en el procedimiento. Jamás se juzga lo que ha de hacerse, sino que se sigue a pie juntillas lo que está indicado. 

Hace años, muchos años, las fronteras en Centro América eran peor de lo que son ahora. Yo he pasado muchas veces entre El Salvador y Guatemala, en ambos sentidos. Antiguamente era un calvario.  Si uno iba en carro, había que bajarse a pasar Migración, con trámite personal e intransferible como dicen (el calor siempre ha sido exquisito en esas zonas). Allí le daban al chofer del carro, un pedazo de papel, en el que tenía que ir recogiendo los sellos, uno a uno… el primero el sello de Migración, para comprobar que ya había pasado por esa oficina. Luego, la Aduana… esto era sacar todas las maletas del carro, ponerlas en una base de concreto, donde un policía (no quiero recordar lo que era cuando te tocaba una mujer policía) que abría una a una las maletas… después, el sello… luego pasar la revisión de la policía de tránsito, donde se tenía que llenar un formulario de salida del carro… incluyendo en ese documento, llenado a máquina, el número de chasis y de motor del carro… un galimatías. Luego había que pasar a buscar el sello de sanidad; luego el del no se quien, y así hasta 7 u 8 sellos. Al salir de la frontera, se dejaba el pedazo de papel sellado y milagrosamente lo dejaban cruzar la frontera… luego, dos minutos después, volver a empezar el trámite en la otra frontera. Prácticamente era una hora entre las dos fronteras… Para mí era este el típico ejemplo de burocracia. Luego, llegó un Presidente hace años, y quitó todos esos trámites, y ahora te tardas una nada en cada frontera. Podría ser más rápido.. sí, pero ha mejorado mucho…

Los ejemplos de burocracia pueden ser increíbles. Uno que me dio risa, hace poco, fue de una institución de servicios de salud, que tiene un «formulario para solicitar formularios»…

Pero a veces, pensamos que la burocracia sólo es del gobierno y de instituciones del gobierno. Y en la empresa privada, cuando se formaliza, cuando se profesionaliza, podemos terminar metidos en una burocracia sin fin… literalmente burocracia sin fin, porque no termina, y porque hemos perdido el fin que se pretendía…

Creo que vale la pena reflexionar sobre esto… no olvidar los fines para centrarnos en los medios..

Nos veremos pronto.