Recordatorio de lo efímero

«Recordatorio de lo efímero y llamada a lo trascendente», fue una de las primeras frases que oí y me impactaron.

Privilegio

La pandemia vino a trastocar todo en las agendas y terminaciones de actividades. Recordatorio de lo efímero.

Así que hace pocos días tuvimos al fin la graduación de un grupo de Masters ejecutivos (Medex) en el IPADE a quienes, si no hubiera sido por la pandemia, les hubiera correspondido tener esta ceremonia en septiembre del año pasado.

Tuve el privilegio de haberles dado varios cursos durante sus dos años de maestría.

Y más privilegio aún fue haber recibido, de parte de ellos, una invitación formal a participar en su acto de graduación.

Tenía una actividad en Guatemala, pero la ayuda de un buen amigo me liberó de dicha obligación, y pude estar presencialmente en su ceremonia y el posterior almuerzo, donde pude dirigir unas breves palabras previas al brindis.

Acto Académico

El acto académico es bastante formal y solemne.

Por cuestiones sanitarias, fue al aire libre, en el jardín del IPADE, que es un lugar bello.

Otro pequeño recordatorio de lo efímero y llamada a lo trascendente.

Dije aire libre, cuando realmente es bajo una carpa y con piso tipo lego …

Digo que es bastante formal y solemne, dentro del ámbito de la amistad que se genera entre un grupo que ha convivido dos años, no sólo en las aulas, sino también fuera de ellas.

Dos-tres años que culminaron ese día: un nuevo recordatorio de lo efímero.

Protocolo

El protocolo manda que primero entran los graduandos, a quienes siguen los profesores y por último, el presidium, que, desde la época «pandemial», está constituido por tres personas, en lugar de las tradicionales cinco.

En esta ocasión presidía Julián, el Director Adjunto del IPADE; Jorge, en su calidad de Director de la Maestría cuando ellos hicieron esos estudios.

A ellos dos se unía, Ruth, quien ha sido el motor -en los últimos años- para que el programa Medex funcione bien.

Y vaya si funciona bien.

Además, a Ruth le agradezco que es fan de este blog… o bueno, eso creo, porque siempre me agradece cuando le envío los links de los post.

De maestro de ceremonias hacía Rubén, el más elegante -según me comentaron varios-, ya que su traje académico es de un color celeste muy bonito.

Claustro

La participación del claustro estaba reducida a seis profesores.

José, el nuevo y flamante director del Medex, quien nos deslumbraba con su naranja fuerte de su esclavina y su birrete.

Yvette, quien me parece hacía uno de los primeros usos de sus vestes doctorales, recién adquiridas con mucho esfuerzo y éxito.

Y luego los otros colegas: Roberto, Marcos, Carlos y el menda.

Yvette, Marcos, José, Carlos y el menda.

Alegrémonos pues

Las entradas solemnes de participantes, profesores y presidium son acompañadas con los acordes y la letra del himno universitario gaudeamus igitur, «alegrémenos pues«.

Dejo un link aquí con una interpretación de este himno, dirigido por André Rieu (uno de mis favoritos).

Este himno, que transcribo abajo en latín y en español (algunas estrofas), me trae grandes recuerdos de hace muchos años, cuando lo oí y canté por primera vez.

Oír las notas del Gaudeamus igitur siempre me ha traíado alegría y me quedó una semana tarareándolo.

Según leía, antiguamente este himno se titulaba De brevitate vitae, «sobre la brevedad de la vida», un nuevo recordatorio de lo efímero y llamada a lo trascendente.

La ceremonia

Después de la presentación de las autoridades y del canto del himno de México, se procedió al acto académico que consta de dos grandes partes.

Discursos: el presidente de la Generación, el director de la maestría y el de quien preside el acto.

Posterior a los discursos viene la imposición del birrete y la entrega de los títulos.

Sobra decir que la pandemia y el distanciamiento social impiden ver los rostros emocionados de los graduandos cuando reciben el birrete y el título.

También son echados en falta los abrazos o los buenos apretones de manos que suceden allí.

Toda esta parte, es acompañada de múltiples aplausos.

Finalizada esta parte, se procede al retiro de las autoridades y del claustro.

Y los nuevos masters empiezan sus celebraciones. Una celebración que es recordatorio de lo efímero, porque así cómo llegó, terminó.

Por eso siempre es conveniente aprovechar, gozar, aprender, durante todo el proceso. La culminación será ocasión de celebración de todo el proceso.

Discursos

Del discurso de Jaime, el presidente de la generación, he sacado la frase que titula estas breves letras.

Me gustó mucho su discurso. Y además de la frase ya varias veces mencionada, me gustaría sacar otros dos textos de estas palabras.

(Por cierto, obtuve permiso explícito de Jaime para usar su texto y de los integrantes de la foto que encabeza este post. Fue supuesto en el caso de la selfie que nos tomamos los profesores y que aparece a mediados de este post; y fue tomada de una red social la última foto de la comida-cena-baile).

Me reí mucho cuando oí a Jaime decir «vivimos una realidad muy loca, o, como dirían nuestros profesores, cada vez más volátil, incierta, compleja y ambigua».

Y con toda razón. La época actual que nos ha tocado vivir ha sido muy loca; yo la catalogué de rara. Y por eso Jaime decía que «nuestra responsabilidad es generar y compartir valor en este entorno, en esta comunidad», llegando a muchas más personas.

A medio discurso, Jaime comentó su situación personal en los negocios. Le ha tocado duro, reducir sus negocios, clausurando casi todos los lugares donde tenía invertido su dinero.

Y comentó que un compañero, Poncho, le había dicho «Jaime, este es el tipo de cosas que realmente te hacen crecer como empresario».

El rayo de esperanza e ilusión que recibió Jaime fue absoluto, para encontrarle «sentido a esta etapa».

Y creo que puede embonar bien con la frase del «recordatorio de lo efímero», porque esta crisis pasará, tarde o temprano.

Las amistades, la felicidad, el amor es la «llamada a la trascendencia».

Dulce

Al finalizar la ceremonia, y quitarnos las vestes, nos fuimos a degustar unos vinitos y unos canapés (la palabra botana o boquita me suena muy ordinaria para una celebración de este calibre).

Pero antes, a insistencia de Marcela, tuve que entregarle un dulce.

Lo del dulce tiene su historia. Realmente empezó siendo una técnica de rompimiento del hielo con los grupos nuevos a los que me «enfrento» cada año.

Las primeras veces, a quien participaba muy mal o muy bien en clase le entregaba una menta de reconocimiento. En el IPADE, fuera del aula ponen un recipiente con unos sobres de dos mentas cada uno.

Así que aprovechaba esas mentas para obsequiar una buena o mala participación.

Una generación del Medex -cuando terminaron su maestría- me regaló un bote completo lleno de mentas del IPADE, que habían obtenido poco a poco.

Con el paso de los años he entregado dulces de diverso estilo, chicles chiclín (de la Confitería Amerciana de El Salvador, gracias a las gestiones de Tono), dulces de ajonjolí con miel (deliciosos), dulces suizos Ricola, chocolatitos, etc.

A algunos les hace gracia que les entregue esos dulces.

Otros me han dado buenos rapapolvos por «humillar» a los participantes o por «aventar» los dulces. Cosa que nunca he hecho conscientemente.

Pero bueno, la cosa es que Marcela me había «reclamado» porque no le había dado un dulce. El día anterior a la graduación me lo dijo dos veces por lo que no me quedó más remedio que llevar tres dulces a la graduación.

Mi posición estaba relativamente cercana a Marcela y desde lejos le enseñé el dulce y prácticamente le dije que pasara a que se lo diera, luego de recibir su diploma.

Tantos nervios tenía, que se le olvidó… Recordatorio de lo efímero.

Así que no nos quedó más que hacer una «entrega oficial y con foto mientras nos tomábamos unos vinos.

Brindis

Después de la ceremonia nos cambiamos de locación para la comida.

Unos días antes, Jaime me había pedido: «Javier.. queríamos pedirte un favor. Si nos ayudarías el sábado, al concluir con la comida y antes de abrir pista con un pequeño brindis de máximo 2 a 3 minutos. Irías tu primero, luego Julián y luego yo.»

Como siempre me ha costado hablar en público (fuera de una clase), se me ocurrió preparar un texto, que al final leí glosándolo, pues ya Julián había dicho sus palabras.

Transcribo lo que escribí.

Me han pedido hacer un breve brindis.


Brindar es la manifestación, al ir a beber una bebida alcohólica, del bien que se desea a alguien o la satisfacción por algo.


Todos ustedes están satisfechos, contentos y alegres por haber terminado el Medex.


Personalmente también participo de esa alegría, de esa satisfacción de que ustedes hayan finalizado este programa.

Más importante es el bien que les debemos desear.


El bien que les deseo es que tengan éxito en sus trabajos.


Que tengan éxito en sus familias.


Pero, principalmente, que sean felices y hagan felices a los demás.

Por lo tanto, brindo por la alegría de haber terminado el Medex y brindo por su felicidad.

Aprendizaje

Una de las razones por las que trato de escribir es para plasmar esos momentos especiales. Y para lograr ese «recordatorio de lo efímero y llamada a lo trascendente» que en todo momento se da.

A veces me hubiera gustado escribir de las cosas que me he perdido.

Este año, por ejemplo, sólo he podido estar en dos de las ceremonias de graduación. Las otras me han coincidido con actividades inamovibles.

En estas actividades siempre se aprenden cosas.

Despedirse de unas personas a quienes recibiste unos años antes siempre es doloroso.

Y al mismo tiempo es un momento de felicidad.

Quiero terminar con una última frase del discurso de Jaime, que hago mía: «me voy con una profunda admiración por mis compañeros y compañeras».

Yo también los admiro. A poco que los conozco más, más los admiro.

Y hago extensiva esta admiración a los otros grupos del Medex que se han graduado recientemente y los que pronto lo harán.

Tienen toda mi admiración.

¡Felicidades!

P.S. 1. Letra del Gaudeamus igitur

Gaudeamus igitur,
iuvenes dum sumus. (bis)
Post iucundam iuventutem,
post molestam senectutem,
nos habebit humus.

Alegrémonos pues,
mientras seamos jóvenes.
Tras la divertida juventud,
tras la incómoda vejez,
nos recibirá la tierra.

Vivat Academia,
vivant professores.
Vivat membrum quodlibet,
vivant membra quaelibet,
semper sint in flore.

Viva la Universidad,
vivan los profesores.
Vivan todos y cada uno
de sus miembros,
resplandezcan siempre.

Vita nostra brevis est, breve finietur.
Venit mors velociter,
rapit nos atrociter,
nemini parcetur.

Nuestra vida es corta,
en breve se acaba.
Viene la muerte velozmente,
nos arrastra cruelmente,
no respeta a nadie.

P.S. 2. Duda positiva

Como quizá recordarás, la duda positiva impide una decisión por exceso de información.

Eso me pasó para concluir estas letras.

¿Debería mencionar nominalmente a cada uno de los participantes?

Decida lo que decida, Carlos no estaría de acuerdo; mi editora Dany sí estaría conforme;

al contador le gustaría estudiar más el asunto; a su tocayo PP quisiera que lo platicáramos en su próximo viaje a Guatemala;

Geo le preguntaría a su novio -tocayo- que qué piensa; Marcela quedaría feliz siempre que tenga la foto de su dulce;

las dos Fernandas seguro apoyarían la idea, ambas grandes artistas; Mariana diría que en Tampico hacen las cosas bien y por lo tanto, habría que aparecer allí;

el tocayo aceptaría siempre que mencione que hay que jugar pádel tennis; Andreiv estará doblemente feliz por mencionar el éxito que su régimen ha tenido;

Alberto y Agustín apoyarían siempre que mencionen la agradable conversación que tuvimos; Dany daría su voto favorable siempre que mencione a su jefe y su esposa, como compañeros de mesa;

Itzel exigiría como requisito que aparezcan fotos de sus dos tatuajes; Paco, con su gran influencia y cariño, estaría de acuerdo;

Omar pondría en juego su bien cuidada barba para salgan bien las cosas;

Denisse y Estefy -a quien siempre asocié- supongo que estarían contentas si salen mencionadas;

Juan Carlos no pararía de decir cosas y de hablar;

Diego «ya lo sabía desde antes», así que sin problema indicaría «hágase»;

y ¿qué hago con los que faltan de mencionar?

A Jaime no lo menciono porque ya lo he mencionado y citado muchas veces. Otros faltaron, como Tamara, David, Leobardo (aunque estuvo en la comida)…

Ves por qué la duda de mencionar a todos…. no lo lograría, así que al final decidí no escribir sobre los participantes, para que aquellos a quienes no mencioné, no fueran a resentirse.

Si algún día leen mis pensamientos de dudas positivas, verán que tuve la intención de mencionar a todos y cada uno, aunque la vida no me dio para hacerlo…