woman in black suit jacket

¡Publícalo!

En esta nueva normalidad que estamos comenzando y adaptándonos, ha llegado ya una cita anual, con el claustro (reunión) de profesores del IPADE. A pesar de que esa reunión -híbrida- es la próxima semana, ya existe el ambientillo pre-claustro. Y precisamente, quería comenzar contándote la anécdota del ¡Publícalo!

Debido a la pandemia, las actividades académicas sufrieron todo tipo de modificaciones, y todavía se «sigue» terminando con algunos programas y poniendo fechas para las graduaciones de las maestrías (de dos generaciones).

Pero la sensación de fin de año académico e inicio del nuevo está siempre marcada con el claustro en la primera semana de agosto. Así que esta última semana de julio, en la que pude estar en el IPADE, había ese comentario: «ya acabamos el año, e iniciamos el nuevo». Se nos pasó muy rápido y con mucho trabajo, como nunca.

Para todos en el IPADE, y para muchos en sus empresas, ha sido un año de mucho trabajo, con diversas modalidades.

Desde empresas vacías -por trabajo en casa- hasta pobre personas que han tenido que trabajar con el virus activo, porque si no, no lograba que su familia comiera: historias muy dolorosas, de las que todos habremos tenido más o menos cercanía.

A todos nos ha golpeado de una u otra manera. Incluso, con fallecimientos de personas cercanas.

En este contexto, estamos por empezar la reunión anual de profesores, en los que vemos algunos temas con profesores de otros lugares del mundo y también con profesores propios.

Espero que a fin de la semana o a inicios de la próxima, caiga algún post sobre esos días del claustro.

Por de pronto, me gustaría contar de una comida, con tres colegas. Una de esos colegas, Ana Cristina, nos dará una clase esta semana. Se me ocurrió preguntarle: «¿ya tienes preparada la clase que nos vas a dar?».

Con la chispa y gracia que le caracteriza, nos comentó, más o menos esto: «necesito ‘sembrar’ algunas preguntas para que me pueda salir bien. Por ejemplo, que me pudieras decir tú -se refería a mí- ‘oye qué buenas ideas has comentado'».

Por supuesto que solté la carcajada y le dije: «eso diré; pero más aún, diré ‘qué buenas ideas has comentado, y con tanta humildad'».

Y Martha, quien era otra de los comensales, dijo, con la mirada a fondo: «eso, ¡publícalo!».

No paramos de reír en un buen rato.

Y como llevo varias -bastantes- semanas sin publicar, decidí que la debería aprovechar la frase de Martha, propiciada por Ana Cristina, y comentar algunas otras cosas que han pasado estas semanas. Así que ¡publícalo! es el mandato para hoy.

En las últimas semanas no se han detenido las juntas y reuniones, más las clases y trabajo por doquier.

En una de las empresas en las que estoy -en el Consejo de Administración- está dominado perfectamente por mujeres. La mayor parte de los empleados son mujeres. Y la empresa camina sobre ruedas, con los problemas ordinarios de cualquier empresa.

Desde febrero que estoy en ese consejo, no han dejado los consejeros de felicitar a todo el equipo directivo por su trabajo, bien hecho, con cuidado en los detalles.

Todos nos hemos unido a las felicitaciones, sin dejar de exigir resultados.

Pues una de las cosas que más me han llamado la atención es la capacidad de ver positivamente las cosas que a cualquier persona le parecerían negativas.

Por las características de la empresa, ésta tiene a un ente estatal muy cercano, que le hace «marca personal», día a día. Y a veces piden unos requerimientos que parecen absurdos (por lo menos, para mí así me lo parecen).

La cosa es que, el grupo directivo siguen las recomendaciones e implementan las sugerencias que esta institución les pide. Y el razonamiento que siguen es bien simple: «corregir esto e implementar lo otro, nos ayuda a ser mejor empresa».

A mí me ha costado reconocer que esto puede ser bueno, pero por los frutos se les reconoce: les va bien, y siguen adelante, a pesar de las dificultades.

¡Publícalo!: aquí lo pongo.

También, hace unos días tuve oportunidad de asistir a una conferencia sobre medios de comunicación y su relación con las empresas.

Tomé algunos apuntes, que aquí dejo, por si a alguien le son útiles.

Con frecuencia uno encuentra ciertas dificultades cuando lee una noticia, porque el enfoque que se le da a ésta, no coincide con nuestra percepción o nuestras opiniones. Y la conferencista nos decía que «en toda historia hay siempre dos enfoques».

Pienso que al decir dos pudo haber dicho tres o cuatro, porque cada quien filtra las cosas según su visión, formación, entendimiento, etc.

De hecho, nos comentaba que «la percepción de un evento tiene un contenido altamente emocional», como sucede en muchos sucesos políticos o deportivos.

Y recomendaba, para entender esto, el «estudiar cuáles son los valores de la otra persona», para procurar entenderla.

Me recordó a una anécdota que le oí hace algunos años a una persona que visitó a una periodista mexicana muy famosa. Ella le comentó: «te voy a contar mi vida, para que me puedas entender». Y así fue. Consiguieron una buena amistad.

Conocer a la otra persona, y encontrar los valores comunes. Seguro que hay. Y eso ayudaría para entenderla.

Aunque seamos distintos, la comunicación puede fluir si encontramos esos valores comunes o aficiones, o aquello que nos hace compartir.

¡Publícalo! Buena frase.