Hace algunas semanas me recomendaron una página web que tiene conferencias de diversos temas. Como me ha tocado manejar varias veces, carro desde Guatemala hasta diversos lugares de El Salvador, quise aprovechar para escuchar algunos de estos videos.
De hecho, el primero que me escuché fueron unas conferencias sobre “Antropología para inconformes”, que, de hecho, me quedé inconforme, porque esperaba un poco más de lo que allí se vertía.
Aun así, quise darle una segunda oportunidad a la página de referencia, y me escuché (son videos, pero como manejaba, no veía los videos solo oía el audio) un segundo grupo de conferencias (siete esta vez, versus ocho de la primera). En este caso, era sobre “El Santo Sudario de Oviedo” que me causó enorme y positiva impresión. En este caso, lamenté no haber podido ver los videos, porque el Doctor Jorge Manuel Rodríguez Almenar, decía algo así: “aquí se ven las manchas simétricas al doblez”… y pues no veía nada. En fin, me gustó mucho.
Ahora bien, del mismo autor, decidí ver otra serie de videos sobre “El Santo Grial”. Y aquí debo decir que quedé impactado, emocionado, con ganas de contarle la historia al mundo, o por lo menos, a mis quince lectores que de vez en cuando me leen.
Prolegómenos del Santo Grial
El autor va contando, en los siete breves capítulos de 15 minutos cada uno, toda la historia de la pieza de ágata (un tipo de cuarzo) de unos 7 cms de alto y 9.5 cms de diámetro, que parece indicar que sería el Santo Grial, el Cáliz que usó Jesús durante la última Cena.
Me encantaría que vieras u oyeras los siete videos. De cualquier manera, aprovecho para hacerte un resumen de los descubrimientos o conclusiones que han encontrado.
Antes de empezar el resumen debo aclarar que el expositor no afirma rotundamente que este cáliz sea el usado por Nuestro Señor en la última Cena. Dice que es probable que lo sea, con una probabilidad muy alta. A efectos de no estar haciendo estas aclaraciones a cada rato en el texto, voy a suponer que es el Santo Grial con absoluta certeza y todo lo que afirmaré será asertivo, teniendo presente que no necesariamente sea así.
Repaso histórico-espiritual
Pascua-Cruz de Cristo
La última cena de Jesús con sus apóstoles fue en Jerusalén en el segundo piso (planta alta) de una casa de una persona rica, el papá de Juan Marcos, conocido posteriormente como el evangelista San Marcos.
El cáliz usado era el de la casa, no el de Jesús. El presentador dice que cuando uno va de invitado a una casa, se usa la vajilla de la casa, no del invitado.
Los judíos bebían cuatro copas de vino en el cáliz en la cena pascual. Jesús usa las palabras de la Consagración en la tercera copa, llamada “la copa de la redención”. “Este es el cáliz de mi sangre”. Luego “Les digo que no beberé desde ahora del fruto de la vid hasta que venga el Reino de Dios”.
En la cruz, Jesús rechaza el vino mezclado con hiel (servía como narcótico para evitar un poco el sufrimiento). Pero al final acepta el vinagre (fruto de la vid) y lo bebe y dice “todo está consumado”. Es la “cuarta copa” que es la copa, el cáliz de la alianza, de la Nueva Alianza (como se dice en las palabras de la consagración).
De Jerusalén a Roma
Damos un paso de años… Marcos, siendo de alta cuna, sabía hablar varios idiomas (arameo, koiné -griego- y latín). Simón Pedro, va a Roma y necesitaba un intérprete: ¿Quién? San Marcos; que, entre otras cosas, escribe su corto evangelio tomando como fuente la predicación de San Pedro. San Marcos lleva a Roma el cáliz que había usado Nuestro Señor en la última cena y que era usado por Pedro y sus sucesores, los Papas.
Un apunte litúrgico: en la Plegaria Eucarística I, conocida como “Canon Romano”, que se usaba en Roma (como claramente indica su nombre), cuando el sacerdote toma el cáliz dice una frase que puede sonar extraña: “…accipiens et hunc praeclárum cálicem…”, cuya traducción al español dice “…tomó este cáliz glorioso…”. La traducción de praeclárum debería ser más bien como “muy ilustre, excelente, noble, muy conocido”. En esto se encuentra una señal de que el Papa (quien usaba el Canon Romano) estaba usando ese cáliz que Marcos había llevado a Roma con el Apóstol Pedro.
San Lorenzo y Huesca
Pasan los siglos hasta que llega la persecución del emperador Valeriano (253-260) en 258, que mandó a matar al Papa San Sixto II. Como además de perseguir a los cristianos, quería el dinero de éstos, manda a Lorenzo-quien era el diácono encargado de custodiar los vasos sagrados del Papa- a que le lleve los tesoros de la Iglesia. El diácono San Lorenzo, nada tardo, le pide tres días para “juntar” los tesoros. En ese tiempo empaca el cáliz del Papa y lo manda a su familia en Huesca para que lo custodien. (A los tres días llega Lorenzo con muchos pobres y le dice al Emperador que estos son los tesoros de la Iglesia. Valeriano, hartamente enojado manda asar a fuego lento al gran Lorenzo… este martirio tuvo enormes efectos positivos en el crecimiento de los cristianos en el Imperio Romano).
Allí en Huesca tiene varios avatares especialmente durante la invasión bereber y luego árabe de España. Se “emparedó” en alguna ocasión, se trasladó de lugar, se guardó en lugares recónditos, hasta que uno de los primeros reyes de Aragón lo pidió.
Por esta época es que le ponen la base y las asas que aparecen en la foto. Son instrumentos para sostener la reliquia, es decir, son el relicario
Un rey posterior, cuando Valencia ya era una ciudad importante, el rey pide un préstamo a la Catedral y pone como garantía el Santo Grial (una especie de préstamo prendario; en este caso, se puso de prenda algo invaluable). Obvio, el rey no pagó el crédito y el Grial se quedó en la Catedral de Valencia donde se venera allí.
Peripecias posteriores
Hubo más peripecias de este preclaro Cáliz (Santo Grial): durante la ocupación de Napoleón Bonaparte, durante los años previos a la Guerra Civil española (cuando quemaron la catedral) y durante la época de Hitler (que anduvo buscando el grial, como sale en la película de Indiana Jones; aunque en esta película cometen el error de que el grial lo ponen como si fuera de madera, cosa que no tendría sentido para un judío, al ser un material que absorbe).
Dos anécdotas papales
Por último, me gustaría contar dos anécdotas.
La primera sobre la llegada de San Juan Pablo II (yo siempre le pongo de apodo “Magno”) a Valencia en noviembre de 1982. Le enseñaron el Cáliz y se asombró (lo valencianos no le han hecho mucha publicidad al Grial). Y preguntó si se podía usar en la Misa. Y lo usó en la misa en la que ordenó sacerdotes (entre otros a uno a quien conozco y trato habitualmente, que sí sabía de que JPII había usado el Grial para su misa de ordenación).

Años después llegó otro grande, Benedicto XVI y le enseñaron el Grial. Le preguntaron si quería usarlo para la misa y dijo “no”, que no se sentía digno de hacerlo. Le comentaron que JPII lo había usado, así que decidió usarlo. Y le pusieron el Canon Romano para esa misa por lo que el hunc praeclárum cálicem tuvo un gran sentido.

Tengo una sobrina que irá pronto a Valencia y ya le dije que tenía que ir a la Catedral a ver el Santo Grial… ojalá no pierda la oportunidad.
PS1.
Había titulado este post con “Reconditorio”. Es una palabra que nunca había oído (sí recóndito, pero no reconditorio). La busqué en la RAE y no existe oficialmente. Eso sí, en la Catedral de Valencia tienen un Reconditorio, un lugar escondido donde se podían guardar las cosas más valiosas.
Al final le cambié el título por el Santo Grial.


