Sean ustedes magnánimos



El Director General de IPETH es Francisco Tavera, egresado del Medex del IPADE en México y ahora buen amigo.
El IPETH, que significa Instituto Profesional en Terapia y Humanidades. Tiene cuatro sedes: Puebla, dos en la Ciudad de México y una en Guatemala.

Honorable Maestra Susana Leticia Samayoa Pérez, Rectora del Campus de Guatemala. Estimado Maestro Francisco Tavera Bautista, Director General de IPETH. Respetables miembros del presídium. Señoras y Señores. Estimados graduandos.
Es un honor para mí estar hoy en estas instalaciones y en esta ceremonia de graduación de la segunda generación IPETH del Campus en esta bella tierra del quetzal.
Hoy terminan y  hoy comienzan.
Es un final y al mismo tiempo es un principio.
La vida nos lleva así: cerrando puertas, cerrando etapas; y al mismo tiempo abriendo nuevas puertas y nuevas etapas.
Me parece que a medida que va transcurriendo el tiempo, las puertas que se abren son más amplias, más grandes, más luminosas, con más posibilidades de expansión.
De hecho ahora para ustedes, las puertas que se les abren presentan unos horizontes ilimitados.
Hace unos pocos años vinieron a esta escuela como unos jovencitos inexpertos… hoy salen de aquí como licenciados, con habilidades y conocimientos que ni se hubieran podido imaginar.
Me consta, de la exigencia de la formación en su carrera.
Quizá una de las cosas más maravillosas que se llevan de aquí es la certeza de que siempre deben de aprender, de mejorar, de buscar nuevas soluciones a problemas que se les presentarán.
Están listos ya para sacar adelante a tantas personas que necesitan de sus habilidades y conocimientos.
Harán sonreír a niños; llorar de la felicidad a señoras y señores que están limitados por algún padecimiento; recibirán el agradecimiento de tantas personas a las que harán el bien y les devolverán la esperanza.
Pienso que ustedes deberían ser eso: sembradores de esperanza.
Encontrarán esa mirada con muchísima frecuencia en su vida profesional.
Esa chispa en los ojos que les transmitirán sus pacientes, sabiendo que ustedes les devolverán algo que han perdido.
Y para ser sembradores de esperanza, ustedes deben tener esperanza, ser optimistas, ser magnánimos.
Vivimos en una sociedad en la que la esperanza es poco frecuente.
Pero ustedes la transmitirán.
Nuestro país cada vez va cayendo en la espiral sin fin del pesimismo.
Por eso, ustedes deben ser optimistas, brindar una visión positiva de la vida; hasta deben brindar una visión optimista de la enfermedad y de las limitaciones que se encontrarán.
Cuántas veces vemos a personas con grandes limitaciones físicas… y al mismo tiempo tienen una visión positiva que arrastra a otros.
Sean ustedes magnánimos.
Si mal no recuerdo, hay pocas personas que tienen este apodo. Magno, “maño” cómo se pronuncia en latín, grande: Alejandro Magno, León Magno, Carlo Magno y más recientemente, San Juan Pablo Magno.
Han sido personas, en la historia, que han tenido una visión grande, magna y por lo tanto han desarrollado la virtud de la magnanimidad.
Y creo que ustedes, jóvenes licenciados, tienen que tener eso en la cabeza.
Pensar en grande, plantearse metas grandes… y luchar por ellas, ir a buscarlas, no quedarse en sueños utópicos, sino poner los medios para conseguir esas metas grandes.
Conozco desde hace unos años a un gran personaje.
Un hombre, con una visión magnánima. Don Carlos.
Un hombre con empuje, con visión de largo plazo, con capacidad para mover a muchas personas en pro de un objetivo común.
Ese hombre, con sus manos, ha levantado una gran empresa.
Con sus defectos y problemas, es cierto.
Pero ahora da trabajo a miles de personas en todo el país… partiendo de nada… “sin estudios” como dice él.
Pero con una visión grande, magnánima y con una capacidad de trabajo sin cansancio.
Así como Don Carlos deben ser ustedes.
Amplíen su visión.
Vean más allá de lo que tienen cerca.
Vean lejos, largo, pensando en un futuro lejano, pero con los pies en la tierra, para llegar a ese futuro lejano.
No se trata de adivinar ese futuro.
Se trata de forjarlo.
Ustedes lo han de forjar, de conseguir.
Con esa visión amplia y con un trabajo intenso y ordenado.
Hoy terminan, y  hoy comienzan.
Es un final, y al mismo tiempo es un principio.
La vida nos lleva así, cerrando puertas, cerrando etapas, pero abriendo nuevas puertas y nuevas etapas.

Que Dios los bendiga y que sean muy felices en el camino de la vida..