Pasión y Poesía


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Siempre he sido muy «fijón» en cosas que no son ordinarias. Así que cuando hace unos días una sobrecargo (antiguamente llamadas azafatas) empezó con las clásicas indicaciones de dónde se encuentran las salidas de emergencia del avión, le descubrí en el antebrazo un tatuaje. En un momento determinado logré leerlo y ponía las tres palabras con las que he titulado este post: «Pasión y Poesía».


Luego más adelante le pregunté de dónde había copiado la frase… y me dijo que ella la había «inventado» sin tomarla de algún lado. Que tampoco quiere decir que la haya inventando. (A estas alturas de la historia cualquier combinación de palabras ya alguien la ha usado… y luego uno puede ser acusado de plagio fácilmente).

Como soy de pensamiento lento hasta después de algún tiempo logré conectar con la frase. Por supuesto que no diré que estas dos palabras sean la esencia de la vida ni mucho menos. Pero sí es una frase de la que podríamos sacar algunas ideas para la vida ordinaria….

Con relación a la primera palabra, «Pasión», me recordó a un amigo, muy apasionado, que me decía con frecuencia, una frase que él atribuía a Emerson y era: «sin entusiasmo, jamás se ha hecho nada grande». Era una frase que él, un gran vendedor, la usaba constantemente para animarse y animar a las demás personas que estaban en esos ámbitos de ventas… Aquí estoy asimilando la palabra Pasión a la palabra Entusiasmo.

Me parece que es un tema clave hacer lo que tenemos que hacer con pasión, con entusiasmo. No necesariamente tendría que ser un entusiasmo y una pasión que signifique gritos y relajos. No. Quizá sólo poner una gran  ilusión de conseguir lo que nos hemos propuesto, de sacar adelante la familia o la empresa, de vender más, de animar a las personas a que hagan algo que deberían hacer, etc.

Aquí conviene quizá hacer un matiz. Hay cosas que no deben hacerse con pasión, con entusiasmo, sino que deben hacerse de una forma totalmente opuesta. Esto aplica, por ejemplo, para la toma de decisiones… en el análisis frío de las alternativas, de las ventajas y desventajas. En estos ámbitos, cuando nos dejamos llevar por la pasión podemos equivocarnos.

Estoy asimilando aquí la palabra pasión al concepto de sentimiento o emoción. Cuando tomamos decisiones, debemos cuidar mucho muy (como dicen en México) de hacerlo de manera fría de tal manera que la parte emocional no llegue a pesar mucho en el proceso de decisión.

Es de experiencia que en ocasiones las emociones influyen mucho en la toma de decisiones. Y luego nos arrepentimos de haber actuado más emocionalmente que racionalmente. Esto es normal que pase aunque lo ideal sería que no fuera tan común.

Unos autores, hermanos entre ellos, apellidados Heat, escribieron un libro que titularon «Decídete». Y allí exponían que la toma de decisiones tiene cuatro villanos. De hecho, uno de ellos lo exponían como «Emoción a corto plazo». A falta de lo que digan los expertos, las emociones siempre afectan a corto plazo. Y en la toma de decisiones, esas peligrosas emociones nos pueden hacer equivocarnos rotundamente.

Lo que los hermanos Heat recomiendan es tratar de tomar distancia de lo que estamos decidiendo. Cosa nada fácil, porque la emoción nos atenaza y es difícil poder «alejarse» de ella así por así. Por lo tanto, una forma de alejarme de la situación será «esperar» a que la pasión «deje de molestar»… 

Como decía una gran mujer, en castellano antiguo, «en época de turbación no hagas mudanza». Así me gusta explicar este villano… esta pasión.

Y pasando a la otra palabra, «Poesía» tengo que reconocer que he sido siempre incapaz de poder leer poesía, y menos aun, entenderla. He tratado de hacer algunos «llegues» a poder leerla, pero siempre me supera.

Pero sé que la poesía es bella, y alegra el corazón. Y la vida debemos vivirla también haciendo poesía.

Quizá toda nuestra vida es pura prosa, una vida normal, sin mayores sobresaltos, y quizá con una que otra actividades extraordinarias. 

En las situaciones ordinarias, esa prosa la podríamos convertir en poesía, sabiendo encontrar y convertir eso ordinario en algo más que sólo prosa. Es como buscar y encontrar un ulterior sentido a lo que hacemos.

Incluso las cosas más repetitivas y «aburridas» que debemos hacer podrían ser ocasión de convertir esa prosa en poesía, en darle ese nuevo sentido, de más trascendencia.

Aquí he querido poner algunas pocas reflexiones sobre esas tres palabras que encontré en un tatuaje. Me asombro muchas veces como algo así, tan nimio, puede ser el origen de una inspiración que ha estado apagada casi un mes.

Agradezco, siempre, los comentarios y sugerencias  que siempre me hacen llegar mis lectores. Reitero mi agradecimiento a cada uno de ellos.