Actitud > 0 y la Teleopatía


El cocinar nomás no se me da, y no tengo ninguna paciencia para hacerlo; por eso, desde hace muchos años he dicho que a mí se me quema hasta el agua.
Cuando el pasado miércoles anunciaron que iba a haber una actividad de cocina entre los profesores y directivos del IPADE que estábamos en el claustro, lo primero que me pasó por la mente fue “ir a comer al 10”, ese restaurante de carne que está a un par de cuadras de la Escuela. Pensé, que esto sería una actividad que fracasará rotundamente.
El que rotundamente fracasó fui yo, porque estaba rotundamenteequivocado. No se me quemó el agua, aprendí a cocinar unas cuantas cosas; y lo mejor de todo, tuve oportunidad de trabajar en equipo y conocer más de cerca a compañeros de trabajo con quienes no había tenido oportunidad de hacerlo… ah, y bueno, me la gocé como un niño pequeño con juguete nuevo. La impresión que tengo es que todos la pasamos de maravilla.


Todos los años, alrededor de la primera semana de agosto se tiene en el IPADE el Claustro Anual de Profesores y Directivos. Son unos pocos días fuera de toda actividad docente, y centrada en la actividad discente. He de decir también que no todo es discente, porque también hay algunas sorpresas como esta actividad de trabajo en equipo, así como la súper conferencia sobre The Beatles que nos dio Arturo, un colega a quien tengo mucho cariño y respeto.
Cuento algunos detalles.
Este año el Claustro estuvo centrado en la ética. Nos apareció un profesor de Estados Unidos que nos dejó una idea interesante. La famosa Teleopatía. Bueno, la verdad es que no es nada famosa, porque para empezar no está en el diccionario del Word donde escribo estas palabras; tampoco está en el diccionario de la Real Academia, quien, “buena gente” me sugiere que lo que yo tal vez quiero escribir se llama Telepatía. En inglés sucede algo similar hasta que encuentras la voz Teleopathy. El Profesor Goodpaster explica que la Teleopatía (que proviene del griego Telos: fin y patía: padecimiento) es el padecimiento de los fines. Él le llama la enfermedad de las metas, la pérdida de la perspectiva.
En otras palabras, la teleopatía es un padecimiento de olvidar, relegar,  desterrar, extrañar, expulsar, cualquier situación que no esté relacionada con la meta hacia la que vamos.
Me parece que tendré que preparar otro post para tratar de conjuntar la teleopatía con el concepto de reapreciación de Carlos Llano…. (lo dejo para el siguiente).
Interesante concepto.
Previo y posterior al Doctor Goodpaster hubo más actividades relacionadas con la ética.
A la tarde de este primer día vino la actividad de la comida, el trabajo en equipo, que en eso consistía. Me podría extender muchísimo en los detalles de esta actividad. Desde que cada uno teníamos un delantal (mandil en buen mexicano) y un gorro de chef, hasta uno de los equipos que se autodeclaró ganador de la mejor paella realizada y fueron con el director general del IPADE a pedirle un bono para cada uno de los 15 integrantes del mismo. Fueron unas horas de diversión que jamás se me pasó por la cabeza que podía dar la cocina.


Después nos dedicamos a comer los suculentos manjares: unas tapas (todos los 7 equipos tenían que hacer distintas tapas), una tortilla de papa con cebolla, unas deliciosas 14 paellas –dos por equipo- y un delicioso postre catalán. Después de esta pantagruélica comida, vino un trabajo interesante. Teníamos que sacarle jugo a esta actividad, que ya nos había sacado a nuestro vientre de mal año. Pues resulta que sí le sacamos.
Nos fuimos por equipos a pensar diversas cosas del trabajo que habíamos hecho como equipos precisamente. Al final teníamos que sacar una conclusión por cada equipo. Dirigidos por Alex, un nuevo valor recién contratado para ser un futuro profesor (con la ayuda del siempre práctico e intuitivo Julián) en nuestro equipo vimos que lo más interesante que habíamos descubierto era la necesidad de una actitud positiva.
Como que muchos de nosotros habíamos comenzado la actividad con la idea de que iba a ser algo de poca calidad. Pero con un poco de actitud  positiva, empezó bien y continuó mejor. Y con esa actitud podríamos llegar antes, más y mejor a lo que nos proponemos en todos los ámbitos.


Por supuesto que no es la única cosa que hace falta para conseguir una meta. Pero sí es necesaria. Como dirían mis colegas matemáticos, es una condición necesaria pero no suficiente.
Nos tocó presentar nuestro trabajo frente a los demás. Fui designado dedocráticamente por Julián como el expositor entre los 14 ó 15 que estábamos. Rápidamente expliqué que lo que habíamos concluido era es “Actitud > 0”, la actitud positiva, que teníamos que tener todos en el IPADE. El moderador me preguntó “¿hace falta una actitud positiva en el IPADE?”.  No recuerdo exactamente las palabras exactas, pero el espíritu de la pregunta iba por la línea de que el IPADE y su gente reboza de optimismo.
La verdad, la pregunta me agarró en curva pues no me la esperaba. Me sucedió lo mismo que le hago a mis alumnos en el aula (ahora recordé lo que se siente). Los engranajes mentales empezaron a correr a la máxima velocidad, y en pocos instantes se me ocurrió responder con una sola palabra: “más”. Pensamos todos que necesitamos más actitud positiva… siempre nos hace falta. Esforzarnos en ver lo positivo, con optimismo.
Ya me alargué demasiado con este post y todavía tengo muchas cosas que poner. Así que acortaré.
Alguien citó una frase de Chesterton que decía algo así: “La idea que no se convierte en palabra es una mala idea; la palabra que no se convierte en acción es una mala palabra”. Frase para muchas reflexiones.


No puedo dejar este post sin referirme a la actividad más concurrida, pues llegan los cónyuges de los profesores y directivos. Este año la actividad especial no se realizó fuera de las instalaciones de la escuela. Ni siquiera fue proporcionada por alguien ajeno. Arturo Picos, profesor de Factor Humano del IPADE nos presentó con maestría, erudición y con un gran juego de audios y videos, toda la vida de The Beatles. Fueron dos horas y media de gozo. El standing ovation que le dimos al acabar fue manifestación de agradecimiento y cariño.
Como colofón tuvimos la jubilación de dos profesores: Carlos Chávez  y Juan Carlos Núñez. Carlos fue mi primer profesor de marketing en el IPADE. Me gocé mucho sus clases aunque también descubrí que el marketing y yo estábamos más peleados que con la cocina. Juan Carlos me dio algunas sesiones de economía, pocas, pero hicimos buena amistad posteriormente. A ambos les logré dar un gran abrazo y mi agradecimiento por sus años de trabajo en el IPADE.