Hepta-tombe

Alemania destroza la historia de Brasil

Desde 1970 tengo memoria de los Mundiales de Futbol, aunque no recuerdo haber visto en vivo ninguno de esos partidos, posteriormente pude verlos con alguna frecuencia.

Luego, he ido siguiendo paso a paso los Mundiales, algunos más otros menos, dependiendo de los horarios y del trabajo.

Como en mi tierra de origen -El Salvador- como en mi tierra de acogida -Guatemala- el futbol no es que nos brinde muchas alegrías, cada uno tiene un equipo «fuerte» al que apoya. Generacionalmente alcancé las primeras glorias de Brasil en el mencionado Mundial de 1970. Así que siempre he sido seguidor de Brasil; en sus momentos casi podría decir que «fanático», especialmente en los «pleitos» por las opiniones futbolísticas con compañeros y amigos. De unos mundiales para acá he procurado contenerme con mis opiniones, porque nunca se sabe qué pasará posteriormente.

Este año creo eso me ha ayudado un poco a «sobrevivir» a la Hecatombe (o Hepta) que sucedió ayer.

Este Mundial pasará a la historia como un regreso al futbol, rompiendo los anclajes defensivos de algunos mundiales anteriores. Es un mundial que ha dejado más que sorpresas, con resultados inverosímiles.

Pero además, todo parece indicar que será un parteaguas. No sé si para los mundiales de futbol, para el futbol en general o sólo para el futbol del país que apoyo. Los epítetos de los periódicos casi no me dejaron espacio para la creatividad. Así que lo único que se me ocurrió fue combinar la palabra Hecatombe con la Hepta, por los 7 goles que le recetaron a Brasil en su propia casa, en una semifinal. Es un partido épico que ha roto todo lo que se podía romper:
1. Klose rompió el record de goles en Mundiales, muy merecidamente.
2. Alemania pasó a Brasil en goles a favor en toda la historia de los mundiales.
3. A Brasil nunca le habían metido 7 en un mundial.
4. Nunca había habido tanta diferencia de goles entre dos semifinalistas.
5…. y todas las que se quieran seguir contando.

Cuando en menos de lo que canta un gallo Brasil recibía un gol tras otro, tenía dos reacciones: la primera de incredulidad, pues no entendía como entraban tan fácilmente los goles, los desmarques, los pases, los rebotes, uno tras otro… Pero también la otra reacción era la memoria, que se retrotraía 32 años antes cuando El Salvador recibía una «tanatada» (costalada) de goles (seguimos teniendo el record todavía) por parte de Hungría (sólo 10 gracias a Dios) en el Mundial de España 1982… Era prácticamente lo mismo, llegaban los húngaros y gol… y otra vez, y gol… y los salvadoreños se quedaban desconcertados, y… otro gol…

El desconcierto sigue. Ni pensar lo que se sentirá en Brasil en estos momentos.

Los alemanes han jugado el partido de su vida. En su segundo enfrentamiento con Brasil en los mundiales se empacharon de goles (Ozil perdonó al final el 8-0)… Espectacular equipo alemán que recuerda aquel maravilloso equipo del 70 que lamentablemente no ganó sino hasta 4 años después con un equipo menos virtuoso, pero muy efectivo. Siempre han sido grandes los alemanes en el futbol. Ya lo decía aquel inglés, Lineker «el futbol es un deporte que juegan 11 contra 11, y al final gana Alemania». Ahora se cumplió de manera prodigiosa. Como dirían los brasileros «parabéns» a los merecidos ganadores; confío en que Brasil, futbolísticamente hablando, resurja de las cenizas en que los teutones lo dejaron ayer en Mineirao.

Ganó el futbol. Meter 7 en una semifinal rompe los paradigmas de lo más espectacular de este deporte: el ¡gol!

A ver qué depara el «destino» para este domingo. Todavía no sé contra quién se enfrentará Alemania, si contra los gauchos o contra los de los tulipanes; se decidirá en unas horas.

Suerte a quien le toque este equipo alemán, y que siga ganando el futbol.