Como matar a dos ruiseñores


En 1962 se estrenó la película que quizá más veces he visto en mi vida. Filmada a propósito en blanco y negro está protagonizada por el gran Gregory Peck, donde se hizo acreedor del Oscar de la Academia al mejor actor. Allí, Peck protagonizó a Atticus Finch, un abogado viudo que en la Alabama más profunda de los años 30’s, debía criar y educar a sus dos hijos: Jem (un preadolescente) y Scout (una linda niña de unos 7-9 años de edad).

La película es digna de verse por cualquier aficionado del cine: la representación que hace Mary Badham de Scout me ha quedado grabada en la memoria de manera indeleble; la relación entre Atticus y su hija Scout es maravillosa; los detalles de educación que Calpurnia -la cocinera negra que tienen en su casa- le enseña a Scout son dignos de los mejores cursos de educación familiar; la amistad de Jem con Dill es maravillosa; la forma en que se entretienen los niños durante el verano genial; el misterioso Boo (en la primera actuación del gran Robert Duvall) desfila en toda la película sin aparecer hasta la escena final que deja los ojos llenos de lágrimas por el cariño de Scout con el incomprendido y huraño Boo.

La película es una admirable adaptación de la «opera prima» de Harper Lee, quien en 1960 nos dio este maravilloso regalo. No sé mucho de géneros literarios, pero yo catalogaría este grandioso libro como una novela costumbrista. Una novela que transcurre en muy poco tiempo, que te va metiendo en la idiosincrasia de los personajes principales poco a poco, y que narra, en definitiva la defensa que Atticus tiene que hacer de un hombre negro acusado de haber abusado de la hija de un blanco en la mencionada zona de Alabama, racista por demás. 

La novela presenta todo desde la visión de Scout, la temperamental hija de Atticus, a quien éste va educando, tratando de atemperar su actuar. Atticus aparece aquí como un gran  hombre, digno de admiración en todos los aspectos. Casi un hombre perfecto.

El nombre de la novela viene de cuando Atticus le regala unos pequeños rifles de balines a sus hijos, para que puedan cazar pequeños animales terrestres y algunos pájaros. Atticus les dice, no obstante, que no pueden matar a un ruiseñor, un pajarito que canta y no hace ningún daño a nadie, y que matarlo sería un acto muy malo.

Al final de la novela, Boo (el vecino incomprendido de los Finch) termina siendo como  un ruiseñor, al que no conviene hacer daño de ninguna manera.

Tanto la novela como la película terminan en un suspenso de qué pasó después de lo que describe allí… Te quedas con una sensación de que hace falta más…



Y así había quedado hasta hace unos meses, cuando Harper Lee (ahora una ancianita) publicó «Ve y pon un centinela». Compré el libro en digital después de haber leído varias críticas al mismo. La mayoría de las críticas eran eso, «críticas» al libro y a Harper Lee, porque -decían- de alguna manera, ella «mataba a un ruiseñor»: porque el perfecto Atticus Finch terminaba siendo un hombre como cualquier otro.

La verdad tardé varias semanas en decidirme a leer el libro. Quizá tenía miedo de que se me derrumbara esa imagen de mi «admirado amigo» Atticus. Al final me animé a empezar.

El libro transcurre en el mismo pueblo de Alabama unos 20 años después del primer libro. Scout vive en Nueva York y va unos días de visita a su pueblo. Su hermano Jem ha muerto; su padre Atticus está mayor y con artritis; un enamorado de Scout trabaja con Atticus; son protagónicos su tío y su tía, ambos hermanos de Atticus.

En los pocos días de la visita, Scout va descubriendo como su mundo infantil (retratado en matar a un ruiseñor) se va derrumbando poco a poco hasta el final, cuando se le derrumba la grandiosa figura de Atticus.

Me costó la lectura. Me resistía a seguir leyendo hasta que Harper Lee me volvió a conquistar con sus maravillosas descripciones y con la belleza de su narración. Poco a poco volvió mi amistad con Atticus; volví a reír con las actitudes de Scout; lloré (un poco) con las partes tristes y dolorosas del libro; y terminé con un delicioso sabor de boca cuando leí la última palabra de la última página.

La Scout adulta va narrando cosas y recordando otras. Algunas cosas que se dicen en el libro requieren referencia del traductor (cosa que en la versión que leí venían magníficamente aclaradas). 

No digo más, sólo que gocé la lectura. Quiero volver a leerlo (esta vez, quiero tener el libro físico) y luego hacer la seguidilla de leer matar a un ruiseñor e inmediatamente después esta nueva novela.

Recomiendo muchísimo leer ambos libros. O bien, ver la película y leer el segundo libro…

Gracias a Harper Lee por estos maravillosos libros.



PS 1. Procuré no hacer uso de las innumerables páginas Web que hablan y critican las dos novelas de Harper Lee. También aclaro que no soy crítico literario ni mucho menos. Sencillamente considero que ambas novelas son una gozada y quería transmitir mi ignota opinión.

PS 2. He visto muchas veces esta película porque me ha tocado comentarla en cine forums hace algunos años, así que la he gozado mucho con ella.

PS 3. «Como matar a un ruiseñor» es uno de los libros más vendidos en Estados Unidos. Según leí alguna vez, es el tercero que más se vende, después de la Biblia y el guardián en el centeno. (A propósito no quise comprobar estos datos; uno de mis asesores lo hizo y le aparecieron muchas listas distintas). Por cierto, el guardián en el centeno no lo aguanté de leer cuando traté hace unos años… me sentí muy deprimido al leerlo y lo dejé…

PS 4. Uno de mis asesores literarios y mercadológicos me dijo que pusiera unos links con escenas de la película… busqué un poco y encontré doblada al español (de España) unas escenas, que me parecieron horribles, porque no me gustó la voz de Atticus ni de Scout… En inglés está la película completa, pero sin letreritos… para los bilingues y biculturales les será fácil entenderla. También encontré unos audio libros del primer libro en español. Todo en Youtube.

PS 5. Atticus sigue siendo un gran hombre. Ahora más que se sabe de sus defectos.