La uva grande

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En un consejo de administración estábamos revisando temas diversos. Uno de los grandes temas, especialmente en empresas familiares, es todo lo relacionado con la estructura organizacional de la misma.
A veces se dice que en una empresa familiar al inicio de la misma todo mundo hace de todo. El fundador abre, cierra, contesta el teléfono, vende, produce, factura, cobra, entrega, etc. De vez en cuando tiene a alguien que le ayude, su mano derecha; que en ocasiones es su mujer o algún pariente consanguíneo o afín. Decía un amigo -muy querido y a quien admiro mucho- que en esta etapa la empresa es como un doble de tenis. Los dos sacan, los dos están atrás o adelante, turnándose para llevar a la empresa adelante. «Vos abrís sábado y yo abro domingo» es una clásica frase de esta etapa.


A medida que la empresa va creciendo, empiezan a separarse las funciones. Yo produzco y vos vendes, mi tío cobra, el primo lleva las cuentas, el hijo mayor apoya en entregas, etc. Aquí empiezan las comunicaciones informales, pues cada quien está interesado por cada aspecto de la empresa, y todos se preocupan por todo, aunque quizá no como con la misma intensidad del partido de dobles. Pero eso sí, todo el mundo se apoya. Es como un partido de fútbol. Ahora hay funciones más específicas, pero hasta los delanteros más encopetados tienen que marcar, y muchas veces los defensas pegan un sprint de 70 metros para ir a meter un gol de contragolpe. Los defensas deben defender bien, pero pueden atacar; los delanteros deben meter goles y marcar, aunque no hagan tan bien esto último.
Pero luego uno se encuentra con empresas familiares grandes donde ya nadie puede llegar a todo de manera directa, y se confía a otras personas funciones más específicas y además, muchas de ellas, muy especializadas. Ahora tenemos un equipo de béisbol, un equipo que está especializado, ya que el pitcher solo hace lanzamientos (por lo menos en la liga americana de la MLB), el jardinero solo está habitualmente en los jardines, y el tercera base es principalmente jugador de esa posición y difícilmente juega en otra posición.
Esas especializaciones que fueron haciéndose de manera “natural” conlleva muchos resabios (buenos y malos) de comunicación entre los integrantes de la organización. Así, quizá el gerente de finanzas es muy amigo de un vendedor que tiene 20 años de trabajar en la empresa y que admiró mucho al fundador, papá del financiero; y a éste financiero lo conoció cuando de niño visitaba la empresa.
Esas comunicaciones en ocasiones “rompen” la estructura, o mejor dicho, rompen el organigrama. No quiero decir que esto sea malo, sino sencillamente que es distinto a como sucede con una estructura rígida, donde la comunicación es más formal y menos «móvil». 

Decía hace un momento que no pienso que esto sea malo; pero, ahora rectifico y resulta que estoy convencido de que es bueno. Considero que más comunicación es mejor que un déficit de comunicación (por supuesto que ésta no degenere en chismorreo).
  

Aquí estamos, entonces ante una empresa ya más constituida, aunque todavía muy familiar,  con las ventajas y desventajas que esto tiene. (Por cierto, siempre he creído que las empresas familiares tienen más ventajas que desventajas). Ya existe un organigrama, y hay jefes claros para cada posición. Este un buen momento para implementar un consejo de administración “mixto”, con familiares y consejeros independientes. Esto ayuda a ordenar más la casa -la empresa- y va poniendo los cimientos para un paso más serio y complejo que es la institucionalización.

Después de estas disquisiciones, regreso al inicio de este Post. Pues decía que en un consejo de administración de una empresa -que actualmente está en esta situación- hablábamos del organigrama, que es un clásico punto para analizar el crecimiento reciente de la empresa. Y mi querido amigo, mencionó que sería bueno para la próxima reunión, tener listo un organigrama con las “líneas” de autoridad claramente establecidas, pero también con aquellas otras líneas de dependencia que ya no deberían estar, pero que todavía están; y estas líneas no tan claras, son una consecuencia del crecimiento de la empresa, es decir, todavía participa mucha gente en la empresa con la familiaridad que se da en las empresas familiares antes de su crecimiento.
“Con el fundador yo -podría decir alguien- hablaba todos los días para reportarle esto. Cuando el fundador se empezó a ir, lo empecé a hacer con la hija y el hijo. Ahora que la empresa es más grande, le reportó distintas cosas a tres jefes.” Esto, que termina siendo un caos en una empresa grande, es muy habitual en una empresa familiar en esta situación. 

Como también resulta habitual lo que decían de una persona “y a ese nadie sabe por qué está contratado, ni nadie sabe qué hace ni de quién depende. Solo se sabe que aquí ha estado desde siempre y aquí morirá, porque mi papá lo contrató cuando recién empezaba y le ayudó muchísimo”.
Pues bueno, y retomando el tema, mi amigo decía que no podemos olvidar que la empresa no es un organigrama de líneas rectas y perpendiculares, como casi siempre se dibujan. Ni un organigrama de matriz, de doble jefe, como hay habitualmente. Sino que el organigrama es como un racimo de uvas, donde cada uno está en contacto con otros, y fluye la comunicación con más facilidad.
Pero, y hacia esta aclaración, tenemos a las uvas grandes, que no dejan que unas uvas entren en contacto con otras uvas, sino que acaparan toda una buena parte de relación. Esas uvas grandes, son las que no permiten que las otras uvas crezcan.
Y también tenemos a las uvas podridas. Aquellas que hacen daño a los vecinos,y que hay que cortar cuanto antes para que no tengamos una podredumbre que destruya a la empresa.
Quizá por ahí también encontramos a la uva pasa, como aquel viejecito ya jubilado, pero que sigue trabajando en la empresa, porque de lo contrario se moriría en su casa. Recuerdo con gran cariño a don Toñito, un empleado fiel que tuvo mi papá en su empresa, quien hacía pequeños trabajos para sentirse útil, y vaya que lo fue hasta sus últimos días de vida.
Pienso que estas ideas metafóricas pueden ser útiles de preparación a un siguiente Post que espero escribir sobre la formación de los “colaboradores” como se le llama actualmente a los empleados de las empresas.
Para terminar, quiero deja claro que no pretendo hacer una teoría empresarial ni mucho menos. Solo quería soltar algunas ideas que a mi me han parecido interesantes y que me han ayudado a reflexionar.