Gracias por la familia que nos has dado

Hoy celebramos la Solemnidad de la Sagrada Familia. La familia de Nazaret, Jesús, María y José. Una de las razones por las cuales la Iglesia nos propone es para que cada uno pensemos en la familia de la que venimos y/o en la familia que hemos constituido.

Transacciones

Vivimos en un mundo en el que las transacciones son lo ordinario. Cada uno decide hacer una transacción siempre que gane más -o sea más rentable- que el valor percibido.

Así, una compra será buena si el precio pagado por ese bien/servicio es menor que el valor percibido por ese bien/servicio.

Si es lo contrario, la compra será mal vista, nos sentiremos engañados o estafados.

Ámbitos no transaccionales

Hay otros ámbitos en los que no aplicamos este criterio transaccional: la amistad, la familia, la beneficencia, la ayuda a los demás y algunos otros.

A los que nos dedicamos a la educación, nos encanta dar clase, aunque no nos paguen… si nos pagan, mejor, pero eso de explicar cosas sale naturalmente como un acto de compartir y no algo transaccional.

En la familia el asunto es más claro porque uno empieza a recibir cuidados antes de poder agradecerlos. Los papás que dan esos cuidados los hacen sin esperar nada a cambio.

Cuantas veces las mamás y papás han pasado al lado de la cama del hijo o de la hija para cuidarlo toda la noche y todo el día.

Y los hermanos también actúan generosamente con sus hermanos más pequeños.

Estos cariños y cuidados no son un peso que abruma sino una realidad que nos llena de agradecimiento y nos impulsa a corresponder.

Es como para decir Gracias Señor por los papás y hermanos que me has dado.

Personalmente he recibido ese cariño y cuidado de mis papás -Don Rolando y la Niña Margoth- y además, siendo el séptimo, he recibido -y recibo- ese cariño y cuidado de mis tres hermanos y tres hermanas mayores.

Y aunque yo procuré dar ese cuidado a mi chiquilina hermanita Claudia, ahora también recibo cuidados de ella.

Gracias, Señor, ¡por la familia que nos has dado!

Circunstancias

Las circunstancias de cada uno son muy distintas. En ocasiones las dificultades en la familia se resuelven favorablemente. En otras ocasiones, hay una rotura (o pérdida) en la familia, que siempre es dolorosa.

Conozco varios casos de mamás o papás que han logrado construir una familia sin el otro cónyuge. Y han puesto gran esfuerzo en ese amor y dedicación con los hijos. Probablemente ha sido más difícil conseguir eso; y Dios pagará ese “exceso” de entrega.

Otras Reflexiones

El Niño Jesús, que hemos visto nacer hace unos días, es Dios y hombre verdadero. Llama la atención que haya necesitado una familia. Ese lugar donde hemos aprendido a dejarnos querer, a dejarnos ayudar, a dejarnos perdonar.

La Sagrada Familia es la familia modelo. Todas las demás familias tenemos problemas, egoísmos, pleitos, etc. A veces, estos se resuelven; en otras ocasiones no se logra.

Por eso también es una obligación rezar por las familias. Especialmente por aquellas más cercanas a nosotros: las familias de parientes y amigos.

En una de las letanías del Rosario, hace pocos años añadidos, acudimos a María Santísima como Reina de la Familia. Pidamos por las familias que atraviesan dificultades.

“La Navidad se considera la fiesta de la familia. El hecho de reunirse e intercambiar regalos subraya el fuerte deseo de comunión recíproca y pone de relieve los valores más altos de la institución familiar (…) A la luz de la Navidad, la familia comprende su vocación a ser una comunidad de proyectos, de solidaridad, de perdón y de fe donde la persona no pierde su identidad, sino que, aportando sus dones específicos, contribuye al crecimiento de todos. Así sucedió en la Sagrada Familia, que la fe presenta como inicio y modelo de las familias iluminadas por Cristo”. (San Juan Pablo II, 29-dic-1999)

Palabras del Papa León XIV el 28 de diciembre de 2025

El día que escribo y publico estas breves consideraciones de agradecimiento, el Papa León ha dicho algunas frases que pueden servir para meditar. (Entresaco algunos textos del Ángelus de esta fecha.

“En Belén hay luz, hay alegría (…) La Sagrada familia es el nido y la cuna de la única respuesta posible de salvación: la de Dios que, con total gratuidad se entrega a los hombres sin reserva y sin pretensiones. (…)

Mientras contemplamos con asombro y gratitud este misterio, pensemos en nuestras familias y en la luz que ellas pueden aportar a la sociedad en la que vivimos.

Lamentablemente, el mundo siempre tiene sus mitos del éxito a cualquier precio, del poder sin escrúpulos, del bienestar vacío y superficial, y a menudo, sufre las consecuencias con la soledad, la desesperación, con las divisiones y conflictos.

No dejemos que estos espejismos sofoquen la llama del amor en las familias cristianas.

Protejamos en la familia los valores del Evangelio: oración, la frecuencia de los sacramentos, los afectos sanos, el diálogo sincero, la fidelidad, el realismo sencillo y hermoso de las palabras y los gestos buenos de cada día.

Esto las convertirá en luz de esperanza para los entornos en los que vivimos, escuela de amor e instrumento de salvación en las manos de Dios.

Pidamos al Padre del Cielo, por intercesión de María y san José, que bendiga a nuestras familias y a todas las familias del mundo, para que, siguiendo el modelo de la familia de su Hijo hecho hombre, sean para todo un signo eficaz de su presencia y de su amor sin fin”.

PS1

La foto de la portada es una de hace «algunos» años. Fue tomada en la terraza de la casa de don Rolando y la Niña Margoth en 1986, víspera de la boda de mi hermana Paty. Allí estamos los 8 hijos con nuestros papás.