El verdadero premio es el camino



Desde hace un tiempo utilizo la aplicación Evernote, donde guardo muchas notas que he ido acumulando a lo largo de los años. Cuando veo una noticia interesante (y no tengo tiempo para leerla directamente), presionó un link en el browser, y automáticamente traslada el contenido al Evernote en mi iPad.

Como me pasa frecuentemente, tengo muchas cosas pendientes de leer… hoy que estaba un poco más «fumigado» después de unos días más duros, me senté cómodamente para dormitar leyendo un poco.

Fui leyendo algunas noticias que había retrasado en su lectura, como el comentario sobre un libro del mayordomo-cocinero-ayudante de Frank Sinatra (cumpliría 100 años este año); la cantidad de solicitudes de las aerolíneas de USA para los vuelos que van a implementar para ir a Cuba; una breve entrevista a Kevin Spacey, perdón, a Frank Underwood, hablando sobre su aventura en la Casa Blanca; una breve nota sobre la NASA y los viajes supersónicos.

Y luego, me tardé un poco para leer lo mejor de lo que leí hoy. De hecho, este artículo que leí no había sincronizado bien con mi evernote. La verdad la noticia no me terminaba de hacer click, porque el personaje no es de mi máximo agrado; al mismo tiempo, era una noticia muy interesante, porque era un «mea culpa» de un gran personaje, a través de una quasioriginal carta a su yo más joven. También me atraía un poco, porque había leído dos renglones del periodista que hacía la introducción a la carta a su yo más joven. Y en esos dos primeros renglones el periodista decía «preciosa carta escrita … Te encogerá el corazón.»

Menos mal que lo leí. Me encantó.

De hecho, Pete Sampras me era un personaje muy conocido. Un gran tenista, uno de los cinco mejores de todos los tiempos, el segundo máximo ganador de Grand Slams en el tenis. Número uno de este deporte durante muchísimas semanas. Al mismo tiempo, tenía la impresión de que era una persona muy poco atractiva, con una personalidad «insulsa». Al escribir esto me recuerda aquel dicho, que quizá podría aplicársele a Sampras: «una papa sin sal». Creo que han sido juicios erróneos de mi parte. Después de leer la carta lo confirmo: estaba muy equivocado. Sencillamente Sampras es muy reservado, pero en lo mas mínimo una papa sin sal ni  mucho menos.

Conocí algunas otras cosas de Pete (si él me permite llamarlo así) también cuando leí el libro «Open» de su gran rival André Agassi. Por cierto, tuve que revisar y me di cuenta que al final no escribí en este blog nada acerca de ese libro; pero recuerdo haberlo posteado en Facebook recomendandolo. Diría que para Sampras, Agassi fue más importante que para Agassi lo fuera Sampras. Pero son dos apellidos que quedan siempre unidos en la historia del tenis. Sampras le dedica a Agassi una buena parte de su carta, donde le cuenta a su yo más joven cómo debería hacer para no perder la única final que Agassi le ganó de las cinco que jugaron.

No me resisto aquí a subir una foto que me encontré de Sampras y Agassi, con otros dos tenistas cuyos nombres siempre estarán juntos: Federer y Nadal. Es en un partido de exhibición, por eso tienen micrófonos los cuatro.


Decía arriba que la carta es un «meaculpismo», porque en ella el Sampras actual, cuarentón, le va dando consejos al Sampras de 16 años; de las cosas que se va a encontrar, y de las cosas que hará mal y de cómo puede hacerlo mejor para ser una mejor persona. Va desgranando errores sin decir que lo son, pero con los consejos te das cuenta de que se arrepiente de no haber hecho cosas, o de haber hecho otras.

No voy a comentar toda la carta. La pongo al final, porque vale la pena leerla.

Sólo quería comentar el final. Es de antología. Me encantó. No son ideas nuevas, ni son ideas de Sampras. Pero me vinieron como anillo al dedo ante un mail que recibí hace algunos días de un alumno de la Maestría para Ejecutivos del IPADE, en el que me decía que «me está volviendo loco el Ipade». Entre los consejos que logré hilvanar para ayudarlo, hubo uno que venía de buena mano, y era que hay que debía gozar y disfrutar el proceso, no sólo esperando el final del mismo. Esto, espero, ayudó un poco a este «asustadizo» alumno del Ipade.

Y cual sería mi sorpresa de encontrar en la parte final el siguiente consejo de Sampras. 


«Tómate tu tiempo de apreciar tus grandes victorias y compártelas con tu familia y amigos. Toma ventaja de tu juventud y disfrútalo. El verdadero premio es el camino. Juega duro, hazlo como tú sabes y sé auténtico contigo mismo. Haz eso y no podrás fallar.»

Se ve que el pobre nunca disfruto a tope sus triunfos, por estar pensando en el siguiente.

Le robé la frase que está en negrilla para intitular este post. Gracias gran Pete por estas palabras.

Adjunto el artículo tal como lo leí.

Carta de Pete Sampras a su yo más joven

Preciosa carta escrita por el propio Pete Sampras a su yo más joven cuando tenía 16 años avisándole de las cosas que le iban a llegar. Te encogerá el corazón.

He de decir que me ha sorprendido leer algo así de Pete Sampras porque yo mismo suelo hacer este tipo de cosas, escribir cartas a un yo más joven, como queriéndole aconsejar en cosas que están por pasar. Cosas que le harán daño. Cosas que le harán feliz. Cosas que dejó pasar y cosas que no debe dejar de hacerlo. Una carta preciosa y sentimental que mientras la traducía me hizo saltar las lágrimas. No se la deben perder (viaThePlayersTribune).
«Querido Pete de 16 años,
Estás a punto de hacerte profesional y estás muy emocionado. En el fondo de tu corazón sabes que al final vas a tener éxito. Pero créeme, llegará mucho antes de lo que te piensas. Tendrás tus altibajos muy temprano pero en sólo un par de años vas a luchar para meterte entre los 5 mejores del mundo y ganarás el US Open derrotando a tipos como Ivan Lendl, John McEnroe y Andre Agassi por el camino. A los 19, tú serás el jugador más joven de la historia en ganar el US Open. Ahí es donde todo cambiará.
Tú serás un prometedor americano sin estar expuesto un día; y entonces, te despertarás la mañana siguiente de ganar el torneo y estarás de talk show en talk show. Todos los ojos estarán sobre ti y tendrás que acostumbrarte a ese tipo de atención — no encajará bien con tu personalidad reservada.
HAY ALGO MÁS PARA SER PROFESIONAL QUE JUGAR SÓLO A TENIS.
Hay algo más para ser profesional que jugar sólo a tenis. Cuanto más exitoso seas, más gente querrá algo de ti. No será siempre algo que querrás hacer y no será siempre divertido. La presión será tan exhausta como la mayor que sentirás sobre una pista de tenis. Pero como campeón, tendrás esa responsabilidad. Tú juegas a tenis porque amas el deporte no porque te guste ser el centro de atención, así que prepárate.
Piensa en tener ayuda con la prensa. Será un largo camino. Por suerte, tú estarás ya retirado cuando esas cosas llamadas Facebook y Twitter salgan a la luz. Da gracias por eso. Un día entenderás lo que te digo. Oh, y no leas los periódicos. No leas eso que la gente dice sobre ti. No puede venir nada bueno de eso. Y si escuchas o lees algo negativo sobre ti, no te pongas nervioso. Deja que sea tu raqueta la que hable.
Ahora, hablemos de tu juego un poco. Durante tu carrera, desarrollarán un nuevo tipo de cordaje que te ayudará a ganar un poco de spin y velocidad. Verás a un tipo como Gustavo Kuerten usarla sobre tierra y teniendo éxito e incluso entrenadores y otros jugadores te dirán que uses ese nuevo cordaje — junto con un marco de raqueta más grande que te dará un margen extra para errores que necesitas para ganar en tierra — resistirás.
Eres un poco neurótico sobre tu equipamiento — como muchos jugadores — pero si quieres ganar ese Open de Francia y completar el Career Grand Slam, necesitarás intentar algo diferente. Sé abierto a la nueva tecnología.
NO OLVIDES DE CUIDAR TU ARMA MÁS IMPORTANTE: TU CUERPO.
Por encima de cualquier cosa, no olvides cuidar tu arma más importante: tu cuerpo. Cuida lo que comes. Habrá veces que te despiertes en medio de la noche antes de un partido con antojo de cosas como hamburguesas y pizza. Eso es porque tu cuerpo echa en falta algo. Si ignoras esos antojos, llegarás a la pista al siguiente día y todo irá bien. Esto nunca será tan obvio como en el US Open del año 1996. Te enfrentarás a Alex Corretja en los cuartos de final y en el cuarto set te quedarás sin energías porque no comiste bien la noche antes del partido. Necesitarás un estímulo y te harás con una lata de Coca Cola. Eso no es lo correcto. Eso lo que hará es hacerte vomitar en pista durante el tiebreak del quinto set. Conseguirás ganar el partido, pero créeme, no será divertido (aunque a todo el resto del mundo amará el drama).
Un día, todo el mundo será un loco de la nutrición. Lleva la delantera a eso que está por llegar.
También, cuida las pastillas que tomas. Si tomas pastillas para dormir para superar el jet lag, antes de que lo sepas, las estarás tomando cada noche. Cuando te duela el brazo y te den medicación para eso, tira el tarro. Esas pastillas te darán una persistente y dolorosa úlcera. Cuida lo que metes dentro de tu cuerpo.
Tendrás que jugar contra tus héroes como Ivan Lendl o Jimmy Connors — los tíos con los que creciste viéndolos. Tendrás incluso que jugar con John McEnroe en dobles, lo que se convertirá en una extraña perfecta combinación. Tú, el diestro calmado y McEnroe, el zurdo emocional y energético. Cuando él se vuelva loco, tú serás lo que le haga calmarse. Cuando tú estés en un momento de calma, él será el que te dé energías. Os equilibraréis perfectamente. Ganaréis la Copa Davis juntos y será gran parte de la mayor diversión que tendrás en tu carrera con, probablemente, el mejor jugador de dobles de todos los tiempos.
Pero cuando dejes las pistas para siempre hay un oponente cuyo nombre será nombrado junto al tuyo para siempre. Andre Agassi. Mantener un mutuo respeto el uno por el otro es lo que hará que la rivalidad sea una de las mejores que el tenis jamás verá. Sé que ahora no puedes verlo, pero tendrás una feroz y especial rivalidad con Agassi. Él será el mejor jugador contra el que te enfrentarás en tu carrera y él conseguirá traerte lo mejor de ti. Llegaréis a ser los mejores del mundo juntos, y siempre será un partido difícil cuando juguéis. Siempre habrá mucha agitación alrededor. Serás lo suficientemente afortunado de jugar contra él en cinco finales de Grand Slams y ganarás cuatro de ellas.
Pero si quieres ganar las cinco, óyeme bien.
En la final del Open de Australia de 1995, estaréis empatados a un set. Irás 6-4 arriba en el tiebreak y servirás para ganar el set lo que te pondría dos mangas a una arriba. No sirvas abierto. Hazlo a la T. Si lo haces abierto él te meterá una derecha y se hará con el set y el partido. Será la única final en la que te gane. Este cambio no garantiza que ganes pero te pondrá en una mejor situación.
Ganarás tu primer y último Grand Slam contra Andre, y en algún momento por el camino, comenzarás a entender lo importante que es esa rivalidad para el tenis americano y lo especial que es para vosotros como personas. Esta rivalidad será mayor de lo que puedas llegar a soñar. Vuestros juegos son tan diferentes como lo son vuestras personalidades. Mantener un mutuo respeto el uno por el otro es lo que hará que la rivalidad sea una de las mejores que el tenis jamás verá.
Pero no es sólo esa rivalidad lo que no deberás dejar de apreciar. Habrá mucha gente con un enorme impacto en tu juego y en tu vida — ninguno tan importante como tu futuro entrenador, Tim Gullikson. Durante ese mismo Open de Australia del 95, donde perderás ante Andre en la final (a menos que uses mi consejo), Tim se pondrá enfermo y tendrá que perderse el torneo. Verle a él en el hospital y ver a su hermano llorando será más de lo que puedas llevar tú solo. Habla sobre eso. Sé que eres introvertido y reservado. Pero esto es demasiado grande para ti para hacerlo solo. Si no hablas sobre aquello, se hará muy grande dentro de ti y explotará en forma de un gran sentimiento durante los cuartos de final contra Jim Courier y romperás a llorar en medio de la pista.
Es la gente en tu vida — gente como Tim — la que te hará como persona. Dale las gracias. Tim cederá ante el cáncer cerebral que le hizo enfermar y eso incluso te golpeará más fuerte. No lo afrontes solo. Dale las gracias mientras estés con él y habla sobre aquello cuando él se haya ido. Me lo agradecerás más tarde.
ES LA GENTE EN TU VIDA — GENTE COMO TIM — LA QUE TE HARÁ COMO PERSONA. DALE LAS GRACIAS.
Da las gracias a tu amigo John Black. Cuando te dé el número de esa chica tan guapa llamada Bridgette que sale en la pantalla de la película, dale las gracias y llámala. Lo sé, es una locura. Pero hazlo. Llámala. Y más tarde, cuando ella se convierta en tu esposa, dale las gracias. Cada día. Dale las gracias.
Da las gracias a tus hermanas, Stella y Marion, y a tu hermano Gus. Escúchales. Ellos tienen buenos consejos. Y sé consciente de que ellos siempre te apoyarán ante cualquier cosa. Lo que sea.
Da las gracias a tus padres. Ellos te darán la instrucción que necesitas. Ellos siempre te apoyan. Ellos te permiten ser tu propio yo. Y ahora que ya estás listo para convertirte en profesional, aprecia que ellos te están dando la más normal de las juventudes posible. Ellos nunca te han puesto ni te pondrán mucha presión sobre ti. Estas son cosas que tú no puedes ver a tus 16 años, los sacrificios que hacen los padres.
Presta atención a tus padres y toma notas. Te serán de ayuda un día cuando tengas un par de chicos.
Tienes 16 años y tu vida está a punto de comenzar pero no te agotes mirando siempre hacia adelante. Es difícil porque después de cada torneo — incluso cuando ganes — tus pensamientos se centrarán en el siguiente. Tómate tu tiempo de apreciar tus grandes victorias y compártelas con tu familia y amigos. Toma ventaja de tu juventud y disfrútalo. El verdadero premio es el camino. Juega duro, hazlo como tú sabes y sé auténtico contigo mismo. Haz eso y no podrás fallar.
Sinceramente,
Pete.»