
He procurado -desde que envío mi felicitación navideña de forma digital-, aprovechar el día 12 de diciembre para hacerlo.
Este día que celebramos a Nuestra Señora de Guadalupe, a quien tanto cariño tengo y a quien visito con frecuencia en su casita del Tepeyac, es, para mí, como un arranque de la preparación próxima para la Navidad.
No estoy yo aquí que soy tu Madre, le dijo María Santísima a San Juan Diego. Así nos dice a nosotros ahora, en estos días previos a la venida de su Hijo. Aquí estoy, que soy tu madre, tu mamá, tu mami, tu Ma. Todas esas bellas formas en las que hemos acudido a nuestra mamá a pedirle algo, a agradecerle algo.
Gracias, madre por ser. Gracias, madre por estar.
Sedimentar
El Papa León XIV escribió ayer (día 11 de diciembre) una carta, de la que saco una frase que me sirve para estas reflexiones: Vivimos en un mundo que tiende a olvidar, que corre rápidamente, que consume imágenes y palabras sin sedimentar el sentido.
Estos días en los que los festejos, las compras, la música, nos pueden distraer de lo fundamental, son días también en los que podemos dedicar tiempo a recordar, a caminar despacio, a consumir y entregar cariño y reflexión, a sedimentar en nuestro corazón ese amor infinito del Dios que se nos entrega como un Niño indefenso.
A ese Niño indefenso esperamos. Lo esperamos conmemorando su venida hace más de dos mil años; lo esperamos para su venida este año de gracia, de esperanza; lo esperamos preparándonos para su segunda venida, o más probable, para la vez que lo encontraremos cuando Él nos llame a su encuentro.
Colmar, Francia
Este año tuve la oportunidad de visitar Colmar, una encantadora ciudad en la región de Alsacia, al noreste de Francia, famosa por su casco antiguo medieval, casas de entramado de madera de colores, canales (conocidos como «Pequeña Venecia»), y una rica historia que mezcla influencias francesas y alemanas, siendo la capital de los vinos de Alsacia y el lugar de origen del escultor de la Estatua de la Libertad, Bartholdi, un destino de postal ideal para recorrer a pie y disfrutar de su gastronomía y arquitectura única. (Lo en negrilla fue generado por IA).
Al llegar a esta ciudad, recorrimos un poco los lugares del casco antiguo. Allí nos encontramos una iglesia de los dominicos. Entramos a visitarla y nos encontramos una mezcla de museo-iglesia, o quizá sería decir, una iglesia, que ya no está abierta al culto, pero sigue siendo iglesia, mostrando, de manera central la imagen que he utilizado para mi felicitación navideña. Después de rezar un ratito frente a la imagen, le tomé varias fotos pensando precisamente en esta tarjeta navideña.
Como siempre me ha caracterizado en tomar muy malas fotos, me puse a pensar en cómo conseguir una buena foto para hacer mi felicitación. Pues tendré que buscarla en Internet, pensé.
Salí de la iglesia y me quedé esperando fuera a que mi hermana Silvia, que venía detrás mío, saliera. Y no había forma que apareciera. Esperé pacientemente -es decir como dos minutos- y regresé a la entrada para buscarla. Exactamente en ese momento venía saliendo, pues se había entretenido comprando unas bellas reproducciones de la imagen.
Le comenté que iba a usar esa imagen para mi felicitación navideña. Y con la generosidad de su gran corazón, me dio, allí mismo, las estampas que había comprado de la Virgen del Rosal.
Virgen del Rosal
En La iglesia de los dominicos que acababa de visitar me había llamado la atención que estaba llena de rosas, que eran obra de una artista. En las paredes y en el piso había infinidad de rosas, que acompañaban a quien preside esa iglesia Die Madonna in Rosenhag, la Virgen del Rosal o de la Rosaleda.
Es un tríptico de 1473 que mide 2 metros de alto por 1.15 metros de ancho. Es una obra de técnica mixta sobre tabla del pintor gótico Martín Schongauer. Se dice que es la obra maestra de este autor
Entre los textos que explicaban la pintura, estaba uno que decía que era una representación inusual de María, que casi siempre se pinta de azul y esta tenía el manto rojo.
La actual imagen es una parte del original que era mucho más grande. En la versión actual la atención se centra en la Virgen con el Niño, siendo la visión más limitada; ello da un carácter monumental a la pintura que no debía tener originalmente. (Wikipedia)
La representación de la flora(flores y hojas) y fauna(aves) en la obra muestra una excelente y precisa observación de la naturaleza y siempre fue muy admirada. Los pliegues del vestido de la Virgen y su agraciada expresión facial son otros de los aspectos más apreciados de la imagen. (Wikipedia)
Tarjeta de Navidad
Cuidé que las tarjetas que la Silvia me había regalado amablemente, no se fueran a arrugar desde Colmar hasta Basilea. Y luego, el viaje desde Basilea-Amsterdam-México-Guatemala, hasta llegar a su destino final, que era San Salvador, en la pequeña República de El Salvador, donde vive mi diseñadora gráfica favorita y exclusiva, la que me hace las cosas bonitas que publico: hasta lo stickers del WhatsApp: la Niña Claudia, mi hermanita.
Así que le entregué uno de los originales, lo escaneó y me preparó la felicitación navideña hasta con el texto. Me encantó, así que este año ni siquiera tuve que pensar el texto que adjunto a la Virgen de las Rosas… Gracias Claudita.
Previo a las fotos
Abajo dejé unas fotos del día de la visita a Colmar.
Solo quería comentar una cosa antes de cerrar y publicar este post.
Es una frase que utilizó el papa León el pasado 8 de diciembre, frente a la imagen de la Inmaculada Concepción en la Piazza Spagna, en Roma. Era parte de una oración que le dirigía a Nuestra Señora.
La frase está entresacada de un texto más largo, así que más o menos diría así: Enséñanos el arte de la reconciliación. Pensé que era una petición muy bonita para pedir en Navidad a Nuestra Señora.
Reconciliarnos con los demás y conmigo mismo. Pedir perdón, perdonar, perdonarnos. Jesús viene al mundo a darnos el perdón divino.
¡Feliz Navidad!









