Una carta a Federico

Escribo un día después de tu marcha al Cielo. Se me ocurrió escribirte un caso, parecido a los múltiples que escribimos juntos. O escribirte un libro como el que trabajamos en la pandemia. Se me ha ocurrido muchas maneras de hablarte a través del teclado y ponerlo en mi blog. No sé si en el Cielo podrás leer el blog, pero seguro podrás recibir noticias que llegan desde el corazón.

Sabía que te nos ibas a ir desde que me dijiste el diagnóstico hace más de dos años y medio. No vislumbré el ejemplo maravilloso que nos ibas a dar en este tiempo.

Me quiero retrotraer unos años, hacia el ya lejano 1997, cuando nos conocimos al inicio del Medex que cursamos como «compañeritos». Allí no te traté mucho y tampoco percibí la grandeza de persona que eras. Te conocí más a través de un amigo común, nuestro buen Omar Yadid. El me fue contando algunas cosas.

Durante años nos perdimos de vista. Hasta como por el 2015 cuando te empeñaste en ser profesor del IPADE. Y vaya que lo lograste, y uno de los mejores. Llegaste al IPADE golpeado físicamente (te operaste las caderas en sendas operaciones posteriormente) y con muchas dificultades que fuiste sometiendo poco a poco, gracias a tu perseverancia, tu constancia, tu fortaleza.

Ser colegas nos une; ser colegas de un área académica nos unió más; y complementarnos en la parte académica fue todavía un punto extra de unidad.

No he querido contar cuántos casos trabajamos juntos -y que luego tú dabas magistralmente-.

Recuerdo aquel día de abril de 2020… específicamente fue el 23 de abril. Recibo el siguiente chat:

Federico: Hola Vos, ¿te puedo marcar? ¿En algún momento
Javier: Sí

Y hablamos. Allí quedamos en que usaríamos tu modelo para escribir un libro para salir de la crisis. Un rato después te mandé el primer texto… y me contestaste:

Federico: Me emociona mucho y más, que lo hagamos juntos los tres… Padrísimo el texto. Un coloquio para salir de la crisis!!!

Y le seguí enviando textos que iba escribiendo… y me dijo

Federico: Sabía que te iba a entusiasmar mucho…. jajajaja, te conozco mosco.

Y allí empezamos a trabajar. Mientras escribía estas líneas, revisaba las conversaciones -intensas- de esos días mientras escribíamos el libro.

Para inicios de mayo teníamos terminado el libro. Y allí fue cuando hablamos con Daniela. Vos y yo habíamos sido sus profesores. Vos le pusiste una gloriosa «C» y yo una fabulosa «A». Ella tenía una incipiente editorial, así que a ella acudimos. (Gracias a Dios, después de nuestro libro, dejaron de ser «incipientes» para ser una editorial en toda regla, que la recomiendo mucho).

Desde que te fuiste poniendo más malito con tu enfermedad, hablé mucho con Daniela para tenerla enterada de cómo ibas. Siempre estaba muy pendiente: seguro ya lo sabes.

Después de tu último mensaje de tu desahucio, me propuso estar preparados para cuando te fueras al Cielo. Y nos preparamos, en el ámbito profesional, para esa futura fecha. Con el corazón retorcido, fuimos planeando qué cosas publicar y Dani -con su equipo, en especial Xime- prepararon muchas cosas.

Luego Dani con Jaime y Fernanda -la mesa directiva de su generación, te prepararon una carta. Que luego sus compañeros complementaron. De la empresa de Dani -Tack- te hicieron un dibujo al carboncillo, donde sales perfectamente retratado. Y la carta, maravillosa, escrita con el corazón y la cabeza: no tiene pierde. Comprobar que habías leído esa carta fue la respuesta última a nuestras largas conversaciones que teníamos por WhatsApp. Sólo me pusiste: «sí, muchas gracias me anima mucho».

Tenías mucho prestigio entre todos tus alumnos, entre otras cosas, porque te entregabas a ellos en el aula. Nunca podías decir que «no» a una clase (o sesión, como le llamamos nosotros). Lucy, quien te oyó cientos clase mientras tomaba participación me decía: «lo voy a extrañar. Mueren con él la Pixi y el Tuercas», personajes que usabas en el aula.

Daniela me decía: «Salí al jardín a despedirme de él. Y lo que le dije son dos cosas. 1. Gracias por confiar en Javier y llegar a mí para que gracias a tu talento la editorial floreciera. Ayúdame a que más personas cumplan esa meta de publicar. 2. Enséñale a Dios y a los ángeles de finanzas para que el mundo pueda ser más equitativo y la riqueza llegue a quienes queremos cambiar las cosas… hasta me reí de mi comentario… y luego le agradecí su «C». Gracias a esa C me puse pilas y fui el mejor promedio de mi clase. Luego me dio la confianza de editar su libro (algo así como un karma bueno de por vida para jamás olvidar sus clases jejeje).»

Te ganaste la cabeza y el corazón de todos tus alumnos.

Y de todos tus colegas. Siempre te admiré mucho por tu tenacidad… salir adelante después de caerte… sacar el doctorado… sacar adelante a tu familia… exigirte como el que más… pensar cómo mejorar siendo profesor… ser un gran amigo.

Algún defecto tenías, que no te pongo aquí porque seguro que ya Nuestro Señor te los habrá perdonado.

Sé que tengo que escribirte más, pero no sé cómo hacerlo. Seguro ya leíste hasta aquí y me habrás dicho que estaba bien lo que había puesto por escrito.

Me han contado muchas anécdotas simpáticas, que seguro irán saliendo poco a poco en diversos medios.

Quería terminar con una frase que me dijiste muchas veces, al oído cuando nos dábamos los clásicos abrazos mexicanos: «te quiero mucho» o «sabes que te quiero mucho». Yo siempre, siendo penoso como lo soy, siempre te contestaba «igualmente».

Como somos de «casos», éstos siempre tienen anexos. Así que aquí pongo anexos -que no cuantitativos- para que no los extrañes… por cierto, espero que me estés esperando en la puerta del Cielo para cuando me toque llegar por allí.

PS 1.

Esto lo publiqué en redes el día de tu tránsito al Cielo. Fue una gran ayuda de mis queridas amigas de Tack. Pero todo lo que dice, también te lo dije de corazón.

PS 2

Esquela que publicaron de parte del IPADE

PS 3.

Espero que puedas leer esta letra pequeña de la preciosa carta que te enviaron
Y el complemento con los nombres de todos esos tus compañeros.

PS 4.

Te adjunto el texto que Jorge me mandó cuando se enteró que te habías marchado. Habías trabajado mucho con él en el caso para la continuidad, en la que te descubrieron la enfermedad que te llevó al Cielo.

Javier, siento mucho el fallecimiento de nuestro amigo Federico. Se lo cercano que eran ustedes dos y lo mucho que te apreciaba. Tuve la fortuna de convivirlo más allá de la maestría (por el caso que presentamos más de 20 veces juntos) y se la gran persona que era él: el profesor más entregado, más querido y más auténtico. Fue un orgullo haberlo convivido y aprender de él platicando de su vida, su familia y su trabajo. Me da paz haberme podido despedido de él la semana pasada aunque fuera por Whatsapp, creo que hasta le saque una risa.
Te mando un fuerte abrazo Javier.

PS 5.

Por último, te copio lo que envió Lorenzo para comunicarnos que ya habías llegado a la meta.

Con gran tristeza les comunico el fallecimiento de nuestro querido profesor y amigo Federico D’Kuba, después de dos años y medio de lucha valiente contra el cáncer.
Federico fue parte entrañable de nuestro claustro de profesores. Hombre de fe, trabajador incansable, siempre generoso con su tiempo, con su sabiduría y con su afecto. En IPADE dejó huella por su profesionalismo y, sobre todo, por su calidad humana.
Damos gracias a Dios por su vida fecunda, por todo lo que sembró entre nosotros, y por el ejemplo de entereza con que vivió su enfermedad. Confiamos en que ya goza en la presencia de Dios Nuestro Señor, a quien sirvió con su vida y su vocación.
Les pido sus oraciones por él, por Aurora, sus hijos y su familia.
Federico ya descansa en paz. Que su memoria nos inspire y nos anime.

PS 6.

Me encontré un ulterior texto que no localicé el autor. Pero me encantó.

Querido amigo,
Te adelantaste al cielo y acá dejaste un gran vacío. Te vamos a extrañar profundamente y rezaremos por ti, querido Fede. Con tu amistad y tus inolvidables sesiones de finanzas marcaste mi vida y la de muchos más.
Gracias por todo lo que nos diste.
Hasta pronto… nos volveremos a encontrar en el cielo.
Descansa en paz, amigo.